domingo, 19 de febrero de 2012

PROPUESTA DEL ESTUDIO DEL EVANGELIO EN EL HOGAR

15.1  EL HOGAR – CAMPO DE SEMBRADURA DEL EVANGELIO 


¡Jesús debe volver a vivir en los hogares del mundo¡  

Las familias deben invitarlo a habitar sus casas.  

Para eso, es necesario buscarlo… 
  
La presente propuesta ofrece un modelo de reunión, sencillo, en donde los familiares se armonizan y se unen para estudiar los mensajes de Jesús, bajo la luz de la oración y del entendimiento fraterno, en una fecha y hora preestablecidos. Es el instante en el cual nos escapamos de los problemas diarios para atender, durante algunos minutos, las necesidades del Espíritu. 

Siendo el hogar la  escuela primera, y el punto inicial  de nuestras obligaciones frente  a la vida, es de suma importancia estructurarlo de manera que el amor le sea la base fundamental. Es urgente que los ejemplos en él cultivados, se multipliquen y se extiendan hacia la construcción de la paz en la familia humana. 

El Espíritu Dr. Bezerra de Menezes (Libro Compromisos iluminativos  - Editora  Leal - Divaldo Pereira Franco) declara que:  “El hogar  cristiano es para la  comunidad, el templo-escuela, el  santuario-domicilio, en donde las almas se albergan, encontrando renovación y paz”.


15.2  NECESIDAD DE LA IMPLANTACIÓN DEL EVANGELIO EN EL HOGAR 



Al reencarnarnos, traemos adentro exactamente aquello que necesitamos para nuestro progreso espiritual. En razón de nuestra demora, aún, en un Mundo de pruebas y expiaciones, observamos claramente que la mayoría de las encarnaciones nos  solicita enorme  esfuerzo para la  solución de los equívocos de variada orden, plasmados en el pasado. 

Dramas de  diferentes  matices; obsesiones de difícil  anulación; persecuciones implacables; odios  sin motivo 
aparente; celos enfermizos; antipatía entre los mismos familiares; temores; pánicos, y tantas otras inquietudes, reciben en la plática del Evangelio en el Hogar el verdadero tratamiento, proporcionando socorro para todas las enfermedades del Alma. 

Nos orienta la mentora espiritual de Divaldo Pereira Franco,  Juana de Ángelis (Libro Fuente de  Luz –Minas Editora): “Cuando Jesús adentra nuestro hogar, la familia se rehace y sus miembros descubren los objetivos de la consanguinidad, estableciendo metas de dignificación que son alcanzadas poco a poco.” 



15.3  COMO REALIZAR EL EVANGELIO EN EL HOGAR 


Nuestras obligaciones diarias nos solicitan organización y disciplina para ejecutarlas a todas, de manera que las unas no perjudiquen a las otras. 

En  razón de la atención a aquellas que nos son necesarias e inamovibles  (profesional, doméstica, social, etc.) 
debemos escoger día y hora que nos permitan reunirnos con el mayor número posible de familiares y realizar la plática del Evangelio, obedeciendo rigurosamente los criterios que se hayan establecido. 

Recomendase que la duración del Evangelio en el Hogar sea de 15 a 30 minutos, tiempo razonable para orar y estudiar el contenido de las obras seleccionadas para ese fin. 




COMO PROCEDER 


“Prepara el corazón, abre el Evangelio, extiende el Mensaje de Fe, enlaza la familia y ora... 
¡Jesús vendrá en visita!” 
                                                                                                                                                         Juana de Ángelis 

Antes de iniciar el culto, disponga un recipiente con agua para su magnetización, para que luego del término de la reunión, todos se sirvan del agua fluidificada, como medicamento para el equilibrio físico y espiritual. Si hay la posibilidad de tener una música suave, de meditación, esto facilitará la armonización del ambiente. 

La presencia de visitas no debe ser considerada obstáculo para la realización de la oración. Incluso, será una buena oportunidad para contar con nuevos participantes y promoverles el Evangelio en el Hogar. 

Los niños pueden y deben participar con los demás miembros de la familia. Para dominar la inquietud  que  ciertamente  partirá de ellos, podemos colocar  sobre la mesa algún  tipo de juguete que  no  sea  muy  ruidoso, o utilizarnos de alguna literatura infantil apropiada para el momento. 





15.4  EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO 


Una vez escogidos el día de la semana y la hora para la realización de la reunión, uno de los cónyuges o aquél entre los familiares que tenga mayor conocimiento doctrinario, se hará cargo de la plegaria. 

Se debe buscar un ambiente de paz y respeto, propicio para recibir la visita del Ilustre Invitado. Inicia el  “Encuentro con Jesús” con una oración y la lectura de un mensaje corto, de auto-ayuda, ampliamente disponible en la literatura espirita.  

Nos acordemos que el sentimiento profundo, que parte del corazón, dispensa adornos. Lo que atrae la presencia de los Benefactores Espirituales son los nobles sentimientos y el deseo sincero de transformación interior. 

De preferencia, empezar con el estudio secuencial de El Evangelio según el Espiritismo para que todas las lecciones contenidas en esta obra sean absorbidas. Eso, sin embargo, no es una regla, pudiéndose abrirlo al acaso, ya que todas sus páginas son oportunas y liberadoras. 

Luego de la lectura, hacer una reflexión sobre el texto con la participación de todos, de forma breve y concisa. 

Tener el cuidado de no transformar El Evangelio en el Hogar en una Reunión Mediúmnica. Dejemos a cargo de las Casas Espiritas la responsabilidad de ese ministerio. La finalidad básica del culto es el estudio del Evangelio de Jesús, propiciando a cada participante la oportunidad de encontrar el derrotero seguro para mejor conducirse en su marcha hacia la plenitud. 

Al finalizar, se puede aprovechar la  oportunidad  para  hacer  una vibración por los hospitales, guarderías, orfanatos, asilos, en fin, por la humanidad carente y necesitada, terminando con una oración de gratitud a Dios y al Maestro. 




15.5  BENEFICIOS DEL EVANGELIO EN EL HOGAR   


Los  beneficios que el Evangelio en el  Hogar esparce,  no se restringen  al ambiente doméstico. Además de impregnarlo  del perfume  incomparable del mensaje de Jesús,  todos en los alrededores se benefician: Los vecinos, el  barrio, la  ciudad. Todos encontrarán equilibrio,  lucidez y  armonía, incluso aquellos  que le  son contrarios. 




domingo, 29 de enero de 2012

FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACION

14.1 LA VISIÓN ESPÍRITA DE LA ORACIÓN Y DE LA CARIDAD

Todas las sectas y religiones se utilizan de formas de adoración en sus cultos. La oración es una de ellas.
 
Llena de asociaciones místicas, la oración, en la historia de la humanidad, ha recogido un largo y variado camino.
 
Los pueblos primitivos y salvajes  la han utilizado en diferentes formas de sacrificios creyendo aplacar la ira de los dioses.  
 

Sin embargo, en la medida que fue avanzando el hombre empezó a comprender que  la adoración a  Dios debería ser hecha  en  el  altar  del propio corazón.

El ejemplo que nos ofreció Jesús, fue muy relevante. Él se nos advirtió para que, al orar, no lo hiciéramos como los Fariseos, en las plazas y en las calles como forma de exhibicionismo. 

Sus discípulos Le solicitaron, en determinada ocasión, que os enseñara a orar como  Juan Bautista lo había hecho. El Maestro, entonces, recitó el modelo de oración Padre Nuestro o Oración Dominical, que resume todos los deberes del hombre para con Dios, el prójimo y consigo mismo.
 
“Pedid y obtendréis, buscad y encontrareis, batid a la puerta y ella se vos abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; el que golpea la puerta, ella se le abre.”(Mt,cap.VII, 7 a 11).

Según los Espíritus  superiores  de la Codificación Espirita, a  través  de la oración podemos pedir,  loar y agradecer. No obstante, lo que más hacemos es pedir, olvidándonos de agradecer y de loar la grandeza y la sabiduría de Dios. (LE, Kardec, parte III, Ley de Adoración, nº 158 y siguientes).
¡Orar es abrir la boca del alma!

Las oraciones pueden ser verbales o mentales (a través del pensamiento). Cuando son verbales, se debe asociar a las palabras las emociones y sentimientos superiores. No es el número de palabras o la erudición, ni tampoco la extensión o la entonación de voz, que la hace una oración agradable a Dios.

El pensamiento proyectado hacia el  Padre Celestial,  cargado  de nobles y caritativas intenciones,  estará impregnado de energía, de magnetismo, que alcanzará a los Benefactores Espirituales incumbidos de ejecutar la voluntad del Creador.
 
Mientras el  sonido se propaga a través del Aire, el  pensamiento se propaga a través del Fluido  Cósmico Universal, presente en todo el Universo.
 
De ese modo, la oración alcanza los puntos más distantes  del cosmos, dondequiera que estén aquellos  a quienes la dirigimos. (LM, Kardec, cap.XXV nº 282, 5º)
 
La atención de la súplica estará sujeta a un sin número de circunstancias, que dependerán del merecimiento, de la necesidad y de la utilidad para el que la pide...

Un padre, en la Tierra, no le da al hijo todo lo que él pide; tampoco le da una serpiente  si éste le pide pan. Cuando un padre va a atender a un hijo, calcula la necesidad, la utilidad y el merecimiento del hijo, a fin de que la concesión sea justa y útil. Dios,  a su vez,  así también actúa  con la  humanidad,  que, sin embargo, incesantemente Lo acusa de injusto.
 
La Providencia Divina tiene conocimiento de lo que pasa con cada uno de sus hijos, sea como sea, estén donde estén.
 
Dijo Jesús: Cuando fueres a orar, entrad a tu cuarto y orad en secreto y vuestro padre que sabe lo que se pasa en secreto os recompensará. (Mt, VI, 5,8).
 
Por eso, la oración debe ser hecha con mucho recogimiento, como íntima manifestación. El propio Cristo, alejándose del tumulto, recurría a la soledad en el jardín o a la intimidad de la casa de Simón Pedro, para orar a Dios.
 
Incluso el acto de cerrar los ojos es una manera de recogimiento, puesto que al hacerlo concentramos la atención en el  pensamiento que iremos  a formular – las imágenes exteriores ya no nos atormentan.
 
Podemos orar por nosotros mismos o por alguien, como acto de caridad y de amor hacia
el prójimo.

Muchos afirman  no  poder practicar la caridad  por  falta  de recursos económicos, desconociendo  el verdadero
sentido de este acto.

En la parábola del Buen Samaritano, Jesús nos ofrece el ejemplo de la verdadera  caridad. El Samaritano se dispuso a ayudar con lo que tenía disponible en aquél momento: Aceite y vino, para promover la higiene de las heridas de aquél hombre… Luego, lo atendió en la hospedaría, donándose y canceló los gastos de las siguientes noches; ¡y ambos permanecieron anónimos! 

¡Es un ejemplo muy fuerte!

La caridad puede ser material o espiritual de conformidad con las necesidades del momento y las posibilidades de aquél que desea ser útil.
 
Allan Kardec, al formular la máxima “Fuera de la Caridad no Hay Salvación”, preguntó sobre la importancia de ese pensamiento a los espíritus superiores (LE, Kardec, parte  III, cap. XI, Lei de  Justicia, nº 886 y siguientes). Éstos le informaron  que la caridad es la virtud fundamental sobre la cual reposa todo el edificio de las demás virtudes terrestres.
 
Al igual que la oración, la caridad también debe asociarse a la intención  noble de auxiliar desinteresadamente:  “No sepa vuestra mano izquierda lo que hace la derecha”. Los sentimientos de amor y de abnegación deben acompañar a la Caridad  en  su trayectoria a fin de  cualificarla. No es la cantidad de lo que se dona, sino la manera de ofrecérsela.
 
Así, como corolarios, la oración y la caridad indican los verdaderos cristianos, y los buenos Espiritas. Aquellos que se  propongan a la práctica de las  buenas  acciones, se sentirán  penetrados por dulcísimas vibraciones, emanadas de lo más alto, transformando sus vidas en un verdadero himno de amor.


misdudas@estudandoespiritismo.com
estudiandoespiritismo@gmail.com

















domingo, 13 de noviembre de 2011

LA MEDIUNIDAD


"Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían" - (Hechos, Cáp. 19 -1 y 12). 

 
13.1 QUÉ ES EL PASE
Desde la antigüedad, la imposición de las manos es una de las armas usadas por las personas para auxiliar a los enfermos o apartar de ellos las malas influencias espirituales. En muchos apartes de la Biblia, vemos a Jesús y a sus discípulos imponiendo las manos sobre los necesitados, rogando a Dios que fuesen curados. Jesús utilizó esta práctica afirmando que, si quisiéramos, podríamos hacer lo mismo. Y desde aquel tiempo el hombre se vale de este recurso para aliviar, consolar, mejorar y hasta curar dolencias físicas y espirituales. 

Antes del advenimiento del Espiritismo, poco se sabía sobre la práctica de esta costumbre. Los fenómenos de curación se cubrían de misterio y eran tenidos como acontecimientos sobrenaturales. 

Al menos públicamente, nadie se aventuró a dar explicaciones para el extraño poder que tenían las manos para curar y aliviar los males físicos y espirituales. Con la llegada de la Doctrina espírita, los Espíritus superiores explicaron él por qué de las cosas. Enseñaron que las manos servían como un instrumento para la proyección de fluidos magnetizados, donados por el operador, y fluidos espirituales, traídos por los Espíritus. Según ellos, los fluidos curativos eran absorbidos por la persona necesitada por medio de los centros vitales (chacras), acumuladores y distribuidores de energía, localizados en el periespíritu y por el propio cuerpo astral que actúa como una esponja. Así se explican teóricamente, las curas efectuadas por Jesús y por los curadores de todos los tiempos. 

Entre nosotros, seguidores de Allan Kardec, la imposición de las manos sobre una criatura con la intención de aliviar los sufrimientos, curarla de algún mal, o simplemente fortalecerla, se conoce como "pase". El pase es uno de los métodos utilizados en los Centros Espíritas para el alivio o cura de los sufrimientos de las personas. Cuando se administra con fe, el pase es capaz de producir verdaderos prodigios. Tiene como objetivo el reequilibrio del cuerpo físico y espiritual. 

 
13.2 EL PASISTA 

El pasista es aquel que realiza el pase. Ser un pasista Espírita es una tarea de gran responsabilidad, pues se trata de ayudar a las personas en nombre de Dios. Personas carentes y deseosas de mejoría, buscan en el Centro Espírita los recursos del pase como forma de alivio de las presiones psicológicas y sustentación para sus fuerzas morales y físicas. 

El pasista no requiere ser un santo, pero debe esforzarse en su mejoría interior y en el aprendizaje intelectual. Armado del deseo sincero de servir, casi todos los principiantes pueden trabajar en esta sagrada tarea. El pasista debe procurar vivir una vida sana, tanto física como moralmente. Poco a poco, los vicios terrenos deben ceder o dar lugar a las virtudes. El uso del cigarrillo y la bebida deben evitarse. Como el pasista da de sí mismo parte de los fluidos que van a fortalecer la parte material y espiritual del necesitado, esos fluidos deben estar limpios de vibraciones oriundas de los vicios. 

En el aspecto mental, el pasista debe cultivar los buenos pensamientos diariamente. El orgullo, la maledicencia, la sensualidad exagerada y la violencia en las actitudes deben combatirse constantemente. La Espiritualidad superior asocia equipos de Benefactores a los trabajadores que se esfuerzan, multiplicándoles la capacidad de servicio. 

La fe racional y la certeza en el amparo de los buenos Espíritus, son sentimientos que deben estar presentes en el corazón de todos los pasistas. Es fundamental en el trabajo del pase, entregarse con sinceridad a la tarea bajo su responsabilidad, viendo en todo sufridor un alma carente de amparo y orientación. El pasista no debe tener preferencia por ninguno. Su auxilio debe igualmente ser distribuido a todas las criaturas. Las elevadas condiciones morales del pasista son fundamentales para que el obtenga un resultado satisfactorio en el servicio del pase. 

Por consiguiente, todos podemos suministrar el pase, aunque se requiere una mínima preparación moral a fin de que la ayuda sea lo más eficaz posible. Como todas las tareas realizadas dentro el centro espírita, ésta también requiere de cuidados y atención por parte de quien se propone a ejecutarla. 

"Como a todos es dado recurrir a los Espíritus, orar y querer el bien, muchas veces basta imponer las manos sobre el dolor para calmarlo; es lo que cualquiera puede hacer, si tiene fe, fervor, voluntad y confianza en Dios" -(Allan Kardec - Revista Espírita, Septiembre de 1.865). 

 
13.2.1 ¿Qué se necesita para ser un buen pasista?  
Allan Kardec nos instruye al respecto: "La primera condición es la de trabajar en su propia depuración (moral y ética), para no alterar los fluidos saludables que transmitirá. Esta condición no podrá ser ejecutada sin el más completo desinterés material y moral. El primero es el más fácil, y el segundo es el más raro, porque el orgullo y el egoísmo son sentimientos difíciles de extirpar, y porque varias causas contribuyen para exaltar a los médiums" - (Allan Kardec - Revista Espírita, Noviembre, 1.866). 

13.2.2 Condiciones básicas para el ejercicio del pase espírita:  
Fe; Amor al prójimo; Disciplina; Voluntad; Conocimiento; Equilibrio psíquico; Humildad; Devoción; Abnegación y otros.

13.2.3 Factores negativos físicos que perjudican los resultados del pase:
Uso del cigarrillo y el alcohol; Desequilibrio nervioso; Alimentos inadecuados y otros.

13.2.4 Factores negativos espirituales y morales: Tristeza, pasiones bajas, egoísmo, orgullo, vanidad, codicia, vida deshonesta, adulterio etc. 

"El fluido humano siempre está impregnado de impurezas físicas y morales del encarnado; el de los buenos Espíritus es evidentemente más puro, tiene propiedades más activas, que producen una curación más rápida. Pero, al pasar por el encarnado, aquel puede alterarse. Por lo tanto, todo médium curador, necesita trabajar por su mejoramiento moral" - (Allan Kardec - Revista Espírita, Septiembre, 1.865). 
 
13.3 TIPOS DE PASES
Los pases se clasifican en tres categorías: Pase magnético, Pase espiritual y Pase mixto. 

13.3.1 Pase Magnético 
 Es un tipo de pase donde la persona dona solamente fluidos, utilizando la fuerza magnética existente en el propio cuerpo periespiritual. Por lo menos en teoría, cualquier persona puede realizarlo. Sus cualidades varían según la condición moral del pasista, su capacidad de donar fluidos y su deseo sincero de amparar el prójimo. 

En el pase magnético, generalmente se recibe asistencia espiritual. Esto sucede porque los Espíritus superiores siempre ayudan a aquellos que, con gran voluntad, asisten a los más necesitados. Recordamos aquí, que el socorro de las Benefactores es independiente de la creencia que el pasista o magnetizador puede tener en Dios o en la Espiritualidad. 

Los Espíritus dijeron a Allan Kardec, en "El Libro de los Médiums", pregunta 176: 

"... aunque una persona deseosa de hacer el bien no crea en Dios, Dios cree en ella". 

 13.3.2 Pase Espiritual  
Es una especie de magnetización hecha por los buenos Espíritus, sin intermediarios, directamente en el periespíritu de las personas enfermas o perturbadas. En el pase espiritual el necesitado no recibe fluidos magnéticos del médium, son otros, más finos y puros, traídos de los planos superiores de la Vida, por el Espíritu que vino a asistirlo. 

Por el hecho de no estar mezclado el fluido animalizado, el pase espiritual es mucho más limitado que las otras modalidades de pases. Con esto se comprende, que los recursos ofrecidos en las reuniones públicas de Espiritismo, donde participan un gran número de encarnados y Espíritus desencarnados, son mayores que con los que podemos contar en nuestras residencias, donde contamos sólo con la ayuda de nuestro guía espiritual. 
                                                                    Con fe                                        Sin fe
13.3.3 Pase Mixto  
Es una modalidad de pase donde se mezclan los fluidos del pasista con los de la Espiritualidad. La combinación es mucho mayor que en el pase puramente magnético y sus efectos mucho más saludables. Este es el tipo de pase que es aplicado en los Centros Espíritas, contando con la ayuda de los equipos espirituales que trabajan en el área, para ayudar a los necesitados. 

Los benefactores espirituales comparecen en el momento del pase, atendiendo a los encarnados y también suministrando eficiente ayuda a las entidades del plano espiritual. Ellos
actúan aumentando, dirigiendo y clasificando nuestros fluidos. 

Pero, para que se pueda contar siempre con la ayuda de los buenos Espíritus, es necesario observar los cuidados señalados anteriormente sobre la depuración íntima de cada uno de los que están comprometidos en la tarea de hacer el bien. 
 
"...Para curar por la acción fluídica, los fluidos más depurados son los más saludables; siendo estos fluidos benéficos de los Espíritus superiores, de ellos es que debemos obtener la colaboración. Por esta razón, la oración y la evocación son necesarias, pero para orar y, sobre todo, orar con fervor, es preciso tener fe. Para que la oración sea escuchada, es preciso que se haga con humildad y acompañada por un real sentimiento de benevolencia y de caridad. Ahora, no hay verdadera caridad, sin devoción, ni devoción sin desinterés". -(Allan Kardec - Revista Espírita, Enero, 1864). 

13.4 EL PASE EN EL CENTRO ESPÍRITA
El pase se destina al tratamiento y profilaxis de enfermedades física y espirituales junto a los necesitados que procuran el centro espírita. El equipo de pasistas debe estar alineado en el mismo pensamiento de ayudar a esas personas necesitadas de auxilio. 

El servicio de aplicación del pase requiere criterio, discernimiento, responsabilidad y conocimiento doctrinario. Es un complemento a los recursos de auto-mejoramiento y de reeducación espiritual utilizados normalmente. 

La Técnica del Pase Espírita: 
Hay cierta discusión en el medio espírita sobre cómo debería ser aplicado el pase. Algunos defienden la tesis de que los pases deberían ser aplicados movilizando las manos alrededor del cuerpo del individuo, de modo que las energías espirituales pudiesen mejor alcanzar sus objetivos de cura. Otros, consideran que con el hecho de imponer las manos sobre la cabeza de quien va a recibir el pase ya es suficiente. 

André Luiz nos informa en "Conducta Espírita" que el pase debe despojarse de cualquier recurso espectacular. José Herculano Pires, en el libro "Mediumnidad", dice que el pase es tan sencillo que no se puede hacer más sino darlo. 

Allan Kardec, refiriéndose al asunto en la Revista Espírita, número de septiembre de 1.865, dice a los médiums que:
 
"Solamente su ignorancia les hace creer en la influencia de ésta o de aquella forma. En la mayoría de las veces, a esto le mezclan prácticas evidentemente supersticiosas, las cuales no deben aceptarse y darles el valor que merecen". 

Oficialmente, la doctrina Espírita no prescribe una metodología para el pase. Cada grupo es libre de adoptar uno u otro modo, desde que no se llegue a exageraciones. La técnica debe ser lo más simple posible, evitándose fórmulas, exageraciones y gesticulaciones en torno al paciente. Cada grupo debe tener un buen sentido del trabajo y de la forma más conveniente, siempre y cuando se encuadren dentro de los fundamentos doctrinarios lógicos. 

Lo que si es preciso tener en cuenta es que ninguna de las dos formas de aplicar el pase surtirá efecto si el médium no cuenta con la voluntad de ayudar y con las condiciones morales saludables para realizarlo. Así se aplique la mejor metodología no se conseguirán buenos resultados, si el pasista fuese de mal carácter. 

13.4.1 ¿Cuándo Debe Ser Aplicado el Pase? 
 La variación de las condiciones fluidicas periespirituales de cualquier criatura viva produce desequilibrios orgánicos y psicológicos, que pueden dar origen a las enfermedades. Alteraciones psicológicas o traumas orgánicos pueden provocar cambios fluidicos en la capa exterior del periespíritu, agravando dolencias o iniciando estados mórbidos. De ahí, la importancia de la terapia energética de los pases como tratamiento, pero principalmente como profilaxis de las enfermedades. Por eso, el pase debe ser aplicado regularmente, donde se esclarezca que el procedimiento no es obligatorio, para desvincularlo de la condición de ritual o dogma. 

13.4.2 Como debe portarse el que recibe el pase?
  • Debe tener algún conocimiento doctrinario 

  • Debe tener algún conocimiento sobre qué es el pase. 

  • Debe relajarse, olvidar sede lo exterior y mantener la concentración en Dios y en Jesús. 

  • Mantener disposición mental positiva (alegría)


  • Merecer (Ley de causa y efecto)


  • Fé = receptividad, confianza, aceptación (fuerza que atrae) 

  • Tomar regularmente el pase, como terapia para el Alma y ayuda complementar para la salud física. 
  •  Oración Intima 
 
ACTITUD DEL PACIENTE