lunes, 23 de mayo de 2011

EL PERIESPÍRITU

PERIESPÍRITU: Allan Kardec, el insigne codificador del Espiritismo que, por su talento, cultura, por repetidas y metódicas experiencias, supo vencer los falsos preconceptos ateístas de la Ciencia y los Dogmas de las Religiones, fue el creador del término PERIESPÍRITU. Encontramos clara su definición en EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, preguntas 93, 94 y 95: “El Espíritu se encuentra revestido de una sustancia vaporosa para ti, pero todavía muy grosera para nosotros; bastante vaporosa, sin embargo, para que pueda elevarse en la atmósfera y transportarse hacia donde quiera.”

 “Así como el germen de un fruto se halla circundado por el peri esperma, también el espíritu propiamente dicho está rodeado de una envoltura que por comparación podemos denominarla periespíritu.

ESPÍRITU: Igualmente su definición la encontramos en EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, pregunta No. 76. El Espíritu, en su más alta expresión no se pude reducir a una banal definición, por desconocer su naturaleza íntima, inaccesible a nuestro análisis directo. El Espíritu es la parte noble y divina de nuestra individualidad, inmutable e inmortal, triunfando en el espacio y en el tiempo, actuando en la purificación y progreso del periespíritu que lo reviste y da cuerpo. El Espíritu es el árbitro de la verdadera evolución, - la evolución de la vida -.
 
CUERPO FÍSICO: Único elemento visible normalmente, está formado por materia planetaria grosera, estando constituido por órganos, aparatos y sistemas, teniendo por unidad fundamental la célula, en sus máximas modalidades y diferenciaciones, perteneciendo su estudio a la Anatomía, Histología y Fisiología.
 
 
10.1 NATURALEZA DEL PERISPÍRITU

El periespíritu o cuerpo fluidico, es uno de los más importantes productos del fluido cósmico universal. Es una condensación de ese fluido en torno de un foco de inteligencia o alma. El cuerpo periespiritual y el cuerpo carnal tienen origen en el mismo elemento primitivo; ambos son materia, aunque en dos estados diferentes. Del medio donde se encuentra es que el Espíritu extrae su periespíritu, esto es, ese envoltorio él lo forma de los fluidos o energías ambientales liberadas de la materia del lugar donde se ubique el Espíritu, resulta entonces, que los elementos constitutivos del periespíritu varían, conforme a los mundos, sutilizándose aquellos en la medida en que los mundos son más evolucionados.
 
La naturaleza fluidica o vibratoria del periespíritu, en lo que se refiere a densidad o sutilidad de aquella, está en relación directa con el grado de adelanto moral del Espíritu. Entre mayor sea la densidad del periespíritu, o sea cuando éste es pesado o grosero, el Espíritu que lo reviste llega a confundirlo con el cuerpo carnal, razón por la cual, ellos creen continuar estando vivos y por lo tanto permanecen en la superficie de la Tierra, como los encarnados, entregados a sus ocupaciones terrenas. Otros, un poco más desmaterializados, logran elevarse por encima de las regiones terrestres.
 
Según el medio, donde el Espíritu se ubique para hacer su experiencia física, su periespíritu se formará, por partes más o menos puras o groseras del fluido allí existente, peculiar al mundo donde reencarna.

10.2 CONSTITUCIÓN DEL PERIESPÍRITU
 
El periespíritu es un equipo complejo, siendo capaz de atender, a las más variadas actividades y deseos del espíritu inmortal. Hoy es posible al hombre recibir instrucciones sobre la contextura verdadera del periespíritu, porque ya está familiarizado con las energías del mundo invisible reveladas por la ciencia, por ejemplo, los rayos ultravioleta e infrarrojo, los rayos X, la radioactividad, la desintegración nuclear, los fenómenos ultrasónicos, la electricidad, el magnetismo, el electrón, la energía cuántica, etc.

Las más modernas experiencias, sobre todo las realizadas a partir de 1.912 comprueban que el periespíritu está constituido de materias fluidicamente diferenciadas, gradualmente sutilizadas, adaptadas a sus más diversas funciones psíquicas, constituyendo departamentos autónomos, desde el emocional al mental, verdadero laboratorio de nuestro dinamismo fisiopsicológico.

El molde del cuerpo físico o periespíritu, contiene fluidicamente las células, los órganos, los aparatos, que se condensan en el cuerpo carnal. Este será el reflejo del periespíritu, que determinará su forma, tamaño, aspecto, estado de perfecta salud, enfermedades conforme a la herencia que el espíritu acumula, en las diversas reencarnaciones y, cuyos frutos, como heredero de sí mismo tendrá, forzosamente que recoger. Durante la vida material mantiene la integridad del cuerpo físico, cuyas células se renuevan constantemente. Se concluye que el periespíritu tiene una naturaleza físico-anatómica-fisiológica.
 
Su organización es más valiosa que la física, con una importancia fisiológica y un metabolismo propio. Esos órganos tienen funciones algo semejantes a los de la materia, pero no iguales, pues la nutrición del periespíritu es muy diferente y condicionada al plano espiritual que habita. Su alimentación es pránica, palabra que viene del sánscrito, compuesta de "pra", hacia afuera y de "an", respirar. Vivir, significa respirar y asimilar la energía cósmica universal, fuerza total y dinámica que vitaliza todas las cosas y planos de actividad del Espíritu Inmortal. Donde se manifiesta la vida, ahí existe el prana.
 
 El periespíritu estando bajo la acción de una mente elevada, respira magnetismo purificado, pero si es sometido a la violencia psíquica y emocional, se debilita e intoxica, siendo entonces el punto de convergencia de energías densas del mundo espiritual. Su magnetismo cuando se hace denso, aumenta el peso específico, es decir, su peso normal y natural, entrando en el campo de las vibraciones densas. Produciendo disturbios psíquicos y orgánicos, que se traducen en complicadas manifestaciones enfermizas que la medicina oficial no consigue solucionar por desconocer el origen de las mismas.
 
Conviene destacar la gran importancia que tiene el periespíritu sobre el cuerpo físico, puesto que es la matriz, el molde, es decir, el origen de la organización de la carne y el principal detonador de todos los fenómenos corporales proyectados por la mente humana.
 

 10.3 FUNCIONES DEL PERISEPIRÍTU

Son múltiples y algunas de capital importancia para la racional comprensión de muchos fenómenos considerados misteriosos e inexplicables, encontrando su explicación natural y lógica en la constitución, naturaleza y dinamismo del periespíritu.

Por la diferencia de vibraciones, el Espíritu no podría actuar directamente sobre la materia del cuerpo físico, de ahí la necesidad de un cuerpo intermediario, cuyas vibraciones fuesen más intensas junto al Espíritu y más débiles o próximas al cuerpo carnal, permitiendo la acción recíproca de uno sobre el otro, de la cual resulta la vida psíquica consciente, los fenómenos de la vida vegetativa y los de origen mediúmnico. Por lo tanto:
 
El periespíritu constituye el envoltorio del Espíritu, instrumento de trabajo para los diferentes planos de la naturaleza, para su progreso evolutivo.
 
Vehículo de unión del Espíritu con el cuerpo físico, estando localizadas en el sistema nervioso sus principales líneas de fuerza, teniendo por misión recibir sensaciones y transmitir actos de la voluntad por intermedio de estados vibratorios especiales y variados.
 
Tiene la propiedad de exteriorizarse en condiciones particulares (sueño fisiológico, narcotizaciones, hipnosis, auto-desdoblamiento, etc.) proyectándose a distancias casi ilimitadas, animado de velocidades vertiginosas, llevando consigo toda su individualidad psíquica, corporizándose a veces, quedando ligado al cuerpo físico por el cordón astral, resistiendo todas las fuerzas físico-químicas y naturales, atravesando todos los obstáculos, por más densos que sean, como la luz atraviesa los cuerpos transparentes. A esta propiedad se le denomina desdoblamiento. La muerte, es el rompimiento completo e integral del cordón astral, para adquirir el Espíritu su libertad ascensional para el mundo espiritual.
 
Archiva como película todos los acontecimientos de que fuimos protagonistas, registrando y asimilando todos los conocimientos adquiridos a través de nuestra evolución individual, quedando comprimidos en las profundidades de nuestro subconsciente, todos esos acontecimientos innecesarios e incompatibles con la misión progresiva, expiatoria y reparadora de cada reencarnación, pero susceptibles de aflorar a la conciencia normal y cerebral por procesos de hipnosis, fenómenos ya muchas veces experimentados y observados bajo el nombre de Regresión de la Memoria.
 
Irradia hacia el cuerpo físico, penetrándolo y envolviéndolo en una atmósfera fluidica, de sección ovoide, de diámetros variables de individuo para individuo, policroma, pudiendo ir de la más negra opacidad a la luminosidad más resplandeciente, constituyendo el aura humana. Es en el aura que se dinamizan y se proyectan todas nuestras formas pensamientos y toda la gama de nuestras emociones y sentimientos, quedando allí plasmados todos nuestros vicios y virtudes, todo nuestro progreso, todas nuestras aspiraciones e ideales. El aura humana es el espejo de todo nuestro dinamismo psíquico, teniendo por agente el Espíritu y por laboratorio e instrumento de acción, el periespíritu.
 
Ejerce la función organogénica, constituyendo el modelo invisible que estructura el cuerpo físico, dotándolo de una personalidad física típica, asegurando para cada individuo una directriz de un molde uniforme, y relevo personal inconfundible, ya sea durante la vida terrena o durante la vida espiritual donde fluidicamente el Espíritu produce los más delicados trazos fisonómicos y anatómicos, haciéndose reconocibles a los desencarnados.
 
Toda nueva cualidad demostrada en el periespíritu es transferida al cuerpo físico, en la encarnación siguiente, a través de los genes. Sería una hereditariedad síquica, más concreta cuanto más elevada es la entidad reencarnante, que no hereda de otra, mas de sí misma, a no ser caracteres orgánicos determinados por la hereditariedad.
 
El impulso creador se origina en el Espíritu, se proyecta en el periespíritu y después en el cuerpo físico. El periespíritu, en cada encarnación se hacen más flexibles y transparentes. Así, hay una progresiva actualización de las formas, de lo más simple y menos complejo para lo más complejo.
 

El “modus operandi” se da por la reencarnación. La forma física es modelada según el periespíritu. Por efecto de su dirección, la materia aún informe del huevo, irá a constituirse y organizarse en el embrión, este en el feto, este en el recién nacido. Sabe la ciencia que ninguna alteración morfológica se transmite del cuerpo para los genes, mas, al contrario, de éstos para aquel (Genética). Las modificaciones del cuerpo se procesan primero en los genes. La creación de una especie nueva, sólo puede provenir por tanto, de la alteración de los genes que le dio origen, para producir la descendencia. Entra en juego, la hereditariedad genética, modificada por el periespíritu, por impulso del Espíritu y el concurso de la Espiritualidad Superior.

La continuidad e integridad de la estructura física, a través del proceso filogenético o desarrollo progresivo de los seres vivos, comenzando por las formas más simples y terminando con las más complejas, sólo es posible gracias a la continuidad e integridad de la estructura periespiritual, a través del proceso reencarnatorio.

Ninguna alteración se fija en el cuerpo físico, para transmitirse por hereditariedad a la descendencia, si primero no se fijó en los genes y ninguna alteración se fija en los genes, si primero no se fijó en el periespíritu.

Cuando ejecutamos actos que violentan nuestra organización física, destruyendo órganos, alterando sistemas y desarmonizando las energías, estas situaciones se imprimen en el periespíritu, causando los mismos efectos que se dieron en el cuerpo físico. Como los efectos posteriores que se dan en el organismo físico como consecuencia del suicidio, el aborto, el abuso de las drogas, el alcohol, el sexo, etc.

Es a través del periespíritu que los desencarnados actúan en los fenómenos de la mediumnidad y en los procesos obsesivos, alcanzando el organismo físico de los encarnados por medio del sistema nervioso que, como se sabe, es considerado hoy como parte material o prolongamiento físico, por así decir, del cuerpo periespiritual. Actúan, sea, directamente en las corrientes vibratorias del periespíritu, ya sea en las zonas físicas de las varias regiones nerviosas, atendiendo a la extrema sensibilidad de sus células.
 
Por medio del periespíritu obran los Espíritus en la materia inerte y producen los diferentes fenómenos de las manifestaciones físicas.

El periespíritu es el órgano de transmisión de todas las sensaciones. Para las que vienen del exterior puede decirse que el cuerpo recibe la impresión, el periespíritu las transmite y el Espíritu, el ser sensible e inteligente, la siente. Cuando el acto parte de la iniciativa del Espíritu, puede decirse que éste quiere, el periespíritu transmite y el cuerpo ejecuta.

EMMANUEL, en el libro que lleva su nombre, en el tema EL SANTUARIO DE LA MEMORIA, capítulo XXIV, afirma categórico: "El cuerpo espiritual (periespíritu) no retiene solamente la prerrogativa de constituir la fuente misteriosa de la vida, en la cual se opera la oxidación orgánica o modelación de la estructura física; es también la sede de las facultades, de los sentimientos, de la inteligencia y sobre todo, el santuario de la memoria, en la que el ser encuentra los elementos comprobatorios de su identidad, a través de todas las mutaciones y transformaciones de la materia".

Así, cuando el Espíritu quiere, el periespíritu vibra y el cuerpo físico ejecuta, de manera más o menos perfecta, las ordenes recibidas. Las vivencias del Espíritu le permiten almacenar, por así decirlo, en el periespíritu, los conocimientos adquiridos y esa memoria ancestral, aunque oculta por pesado velo material, puede ser revelada por procesos propios (regresión de la memoria).

Las investigaciones espíritas ofrecen condiciones para que se determine el papel y naturaleza del periespíritu. Citamos como las más expresivas las realizadas por el propio Kardec, Delanne, Geley, Bozzano, y W. Crookes.
 
10.4 PROPIEDADES DEL PERIESPÍRITU
 
PLASTICIDAD: “Pero la materia sutil del periespíritu no tiene la tenacidad ni la rigidez de la materia compacta del cuerpo; es, si podemos expresarnos así, flexible y expansible por esto la forma que toma, aunque calcada sobre la del cuerpo, no es absoluta; se pliega a voluntad del Espíritu, quien puede darle tal o cual apariencia a su gusto, mientras que la envoltura sólida le ofrece una resistencia insuperable. Desembarazado de esa traba que le comprimía el periespíritu se extiende o se estrecha, se transforma, una palabra, se presta a todas las metamorfosis, según la voluntad que obra sobre él. A consecuencia de esta propiedad de su envoltura fluidica, es como el Espíritu que quiere hacerse reconocer, puede, cuando esto es necesario, tomar la exacta apariencia que tenía en su vida, hasta la de los accidentes corporales que pueden ser signos de reconocimiento.” (El Libro de los Médiums – De las Manifestaciones Espíritas – ítem 56)

Cambia de forma, sobre el influjo de la mente. En algunos casos, dada la condición inferior del Espíritu, el periespíritu puede asumir la forma de animales, zoantropía, o la Licantropía - forma de lobo, etc.

La menta plasma en el periespíritu esa forma, que es una importante propiedad, ya que puede modificar su expresión exterior. El pensamiento y la voluntad son para los espíritus lo que las manos son para los hombres. Cuando un espíritu desea presentarse, casi siempre lo hace con el imagen de su última reencarnación, o bien, con la forma de la reencarnación que tuvo esa la persona. 
 
PENETRABILIDAD: “Otra propiedad del periespíritu y que tiende a su naturaleza etérea, es la penetrabilidad. Ninguna materia le hace obstáculo; las atraviesa todas, como la luz atraviesa los cuerpos transparentes. Y por esto nada hay, por cerrado que esté, que pueda oponerse a la entrada de los Espíritus; estos van a visitar al prisionero en su calabozo tan fácilmente como al hombre que está en medio de los campos.” (El Libro de los Médiums – Cap VI – Manifestaciones Visuales – Ítem 106).

IRRADIACIÓN: Puede expandirse y captar cosas que están a su alrededor. En la oración, el periespíritu se dilata y es eso que explica, por ejemplo, la telepatía. Cuando se da el pase se utiliza esta propiedad, que es la expansión o transmisión de energías.

ABSORCIÓN: El periespíritu es capaz de captar los fluidos materiales, como el tabaco, el alcohol, las drogas. Es como si fuera una “esponja” que absuelve las sustancias que el estado evolutivo del Espíritu requiere.
 
TANGIBILIDAD: “Hemos visto muy bien que el periespíritu puede adquirir las propiedades de la materia y hacerse tangible, pero esta tangibilidad sólo es momentánea, y el cuerpo sólido se desvanece como una sombra. Este es un fenómeno muy extraordinario, pero lo es mucho mayor el verse producir la materia sólida persistente, así como lo prueban numerosos hechos auténticos, y notablemente el de la escritura directa,” (El Libro de los Médiums – Cap. VIII – Laboratorio del Mundo Invisible- ítem 126).
 
10.5 DENOMINACIONES DEL PERIESPÍRITU
 
Conocido por los estudiosos, desde la remota antigüedad, fue identificado con rica nomenclatura, conforme las funciones que le fueron atribuidas en los diversos periodos de investigaciones y conforme a la época y los religiosos que lo hayan tratado. Doctrinas tradicionales como el Rosacruz, la Teosofía, el Esoterismo y el Yoga hacen referencia a la existencia de este cuerpo con una estructura anatómica y fisiológica propia que actúa como matriz original, organismo preexistente al nacimiento y a la muerte física. Y esto no es una novedad, puesto que es una materia conocida hace siglos por todas las escuelas iniciativas del mundo. Es de sentido común que los avanzados conocimientos sobre la inmortalidad del alma partieron de Oriente, principalmente de la India. Por lo tanto, sería ridículo que el espiritualista occidental desprecie el acervo benefactor de esa fuente de Sabiduría Espiritual.
 
Los vedas, hace más de 4.000 años señalaban detalladamente el cuerpo mental, el cuerpo astral y el doble etérico con el sistema de Chacras, esto se puede comprobar en el poema Ramayana, en los Himnos de los Rig-Veda, el Bahavad Gita y el Dhammapada, cómo a través del simbolismo se disfrazan los conocimientos iniciativos más importantes del Espíritu.
 
El periespíritu en las lecciones del Vedanta, aparece como Manú, Maya y Kosha; era conocido en el Budismo esotérico como Kama-rupa, mientras que en el Hermetismo Egipcio, surgió en la condición de Kha o Duplo, igualmente en la Cábala Hebraica como Rouach. Los Chinos lo denominaban Khi, Linga Shirara los Hindúes, Kaleb los Persas, Acasa los Brahmanes, Ochema o Eidolón los Griegos, Ímago en el Tradicionalismo Latino. Hipócrates lo denominaba Ehormon y Pitágoras como Carne Sutil del Alma. Aristóteles lo consideraba como cuerpo sutil y etéreo. Orígenes lo indicaba como Aura y Cuerpo Espiritual el apóstol Paulo. Los antiguos hebreos lo llamaron Nephesch. Igualmente, varias escuelas ocultistas le han dado el nombre de Numia, Arqueu, Enormón. Aerosoma, Cuerpo Astral por Hermetistas y Ocultistas.


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sábado, 12 de febrero de 2011

ANÁLISIS SINTÉTICO DE LA OBRA DE ALLAN KARDEC

La CODIFICACIÓN de la Doctrina Espirita, o sea, del ESPIRITISMO, en sus aspectos inseparables e inalienables de Filosofía, Ciencia y Moral (Religión), comprende las siguientes obras, llamado el Pentateuco espirita:  EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS, EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO, EL CIELO Y EL INFIERNO, EL GÉNESIS.

El orden de publicación de las obras de la CODIFICACIÓN no fue arbitrario, habiendo obedecido a la orientación del equipo de Espíritus Superiores, que asistían a Kardec y al libre albedrío de éste, cuya perspicacia y buen sentido, servidos por sólidos conocimientos adquiridos en la vida presente y en las anteriores, hicieron con que actuase, sobre ese particular, de la manera más indicada para el éxito de la majestuosa tarea, de tanta significación para la humanidad.

Era necesario que, primero se presentase al pensamiento filosófico de los Hombres acerca de su propio destino, tan desorientado y perplejo ante las muchísimas y confusas interpretaciones de los grandes problemas de la vida, que los místicos de todos los tiempos habían acumulado en millares de obras ambiguas, incomprensibles y misteriosas, el esclarecimiento y la luz de una doctrina racional y simple, sin espíritu de sistema, aunque profunda en sus fundamentos y consecuencias.

Era necesario que fuese escrita con claridad y objetividad y para eso, el lenguaje no podía ser  demasiado técnico y el método de exposición debería ser didáctico, al alcance de todos: de ahí el recurso del diálogo, sugestivo, de la tradición filosófica. 
 
 Nació, así, EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, publicado el 18 de abril de 1.857, cuya 2a edición, lanzada el 18 de marzo de 1.860, es considerada la definitiva, por Kardec. La primera edición contiene, en 501 preguntas, la enseñanza directa de los Espíritus Superiores, liderados por el Espíritu de Verdad y los mensajes fueron psicografiados a través de la cestita con lápiz, por las médiums Carolina y Julia Boudin, y la señorita Japhet. La segunda edición presenta la contribución de Kardec, que valiéndose de otros médiums, juzga, critica, analiza, selecciona, desarrolla el trabajo, que consta, entonces, de 1.018 preguntas, notas adicionales y comentarios.


9.1   LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
 
Contiene los principios de la Doctrina Espirita, expuesto de forma lógica, por medio de diálogo con los Espíritus, a veces comentados por Kardec y aunque constituya, por las importantes materias que analiza, el más completo tratado de Filosofía, que se conoce, su lenguaje es simple y directo, no se apoya en preciosismos de sistemas difícilmente elaborados y tan de gusto de los intérpretes de las escrituras, en su afanosa y estéril búsqueda de las causas primeras y finales.

Los asuntos tratados en la obra, con la simplicidad y la seguridad de las verdades evangélicas, se distribuyen homogéneamente, constituyendo, por así decir, en un panorama general de la Doctrina, desarrollada, en sus facetas específicas, en los demás volúmenes de la CODIFICACIÓN, que resulta, así, como un todo granítico y consecuente, demostrando su unidad de principios y conceptos, características de su grandeza. 

En las obras de la CODIFICACIÓN esa concordancia está manifiesta, ya que en el libro básico de la Doctrina, existe un Núcleo Central comprendido así: los Libros I y II (hasta el Cáp. VI), que trata de las Causas Primarias y del Mundo Espirita. En cuanto al Libro II, del Cáp. VII al IX, constituye la fuente de EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS; el Libro III (Las Leyes Morales) el de EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO; el Libro IV (Esperanzas y Consolaciones) el de EL CIELO Y EL INFIERNO. EL GÉNESIS tiene su fuente en los Libros  I (Cáp. II, III y IV), II (Cáp. IX, X, XI) y en el III (Cáp. IV y V), mientras que la Introducción y Prolegómenos dieron origen a "El Principiante Espirita" y "Que es el Espiritismo".


En EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, con clara visión en sus enseñanzas, existen rutas seguras, de las que los Espíritus, caminantes de la eternidad, tanto carecemos, para sangrar menos los pies con las piedras del camino y desahogar el corazón de las angustias generadas por el conflicto de las pasiones, alimentadas por el orgullo, por el egoísmo, por la intolerancia.

Leyéndolo, estudiándolo, analizándolo, conocemos a un DIOS soberanamente Bueno y Justo, Creador de todas las cosas, Padre de todas las criaturas y cuya grandeza y sabiduría aún no podemos concebir, con seguridad. Deslumbrándonos con su obra, el Universo, del cual tan poco, de hecho, conocemos y descubrimos, orgullosos, que somos parte de él, quizás su más importante conexión.

Sabemos de nuestro origen, nuestra naturaleza espiritual y por qué somos los artífices de nuestra propia miseria ó grandeza. Comprendemos por qué sufrimos y por qué hay tantos otros Espíritus felices, en mundo superiores al nuestro.

La vida se nos presenta sin misterios y sin secretos a la luz de la reencarnación, de las leyes de acción y reacción, del libre albedrío. Sufrimos angustias y dolores, vemos que otros también las sufren, pero comprendemos el por qué de todo. Nos reconforta, entonces, el bálsamo de la resignación.

El conocimiento de las Leyes Morales, inscritas, también, en nuestras conciencias, pero adormecidas por fuerza de nuestros instintos animalizados, nos hacen colorear de vergüenza, por ser aún tan ignorantes, tan poco vigilantes, tan orgullosos, tan egoísta, tan intolerantes. Mas, luego comprendemos que la perfección está en la ruta que perseguimos, no es una quimera, y sí, una risueña esperanza.  
 
9.2  EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS

Una vez establecidas las verdades espirituales y dentro de ellas la supervivencia del Espíritu, lejos de quedarse únicamente en las afirmaciones metafísicas y doctorales de las demás doctrinas espiritualistas, el Espiritismo dio inicio al examen y disciplina de los hechos o fenómenos producidos por los Espíritus desencarnados, todos del dominio de la mediumnidad y experimentalmente comprobables. 

Se confirmaba el carácter científico de la Nueva Revelación que, "sin la Ciencia, carecería de apoyo y confirmación", como esclarece el Codificador, para quien el Espiritismo, inclusive, no habría podido constituirse en una Doctrina antes del desenvolvimiento de las Ciencias. 

Aparecía, así, EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS, la segunda obra de la CODIFICACIÓN, publicada en 1.861 (enero), que ampliaba la obra "Instrucciones Prácticas sobre las Manifestaciones Espiritas",  publicada en 1.858. La edición definitiva es la 2a, de octubre de 1.861, y, conforme esclarece Allan Kardec, también es la continuación de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. 

Al comienzo de la obra se lee: "Contiene la enseñanza especial de los Espíritus sobre la teoría de todos los géneros de manifestaciones, y los medios de comunicación con el Mundo Invisible, el desenvolvimiento de la mediumnidad, las dificultades y los escollos que se pueden encontrar en la práctica del Espiritismo". 
 
En este libro se expone la parte práctica de la Doctrina, mediante el estudio sistemático y perseverante, como quería Kardec, de su rica y variada fenomenología, con base en la investigación, por método científico propio, lo que no excluye la experimentación y la observación, en fin, todos los cuidados para evitar el fraude y llegar a la evidencia de los hechos.

Más de cien años después de publicado, EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS es aún el manual seguro para médiums y dirigentes de sesiones prácticas y los adoctrinadores encuentran en sus páginas, abundantes, preciosas y seguras enseñanzas, que a todos habilita para la noble tarea de la comunicación con los Espíritus, sin los peligros de la improvisación, de la credulidad y del empirismo rutinario, fruto de la acomodación y de la ausencia de estudio.

La comunicación entre los dos mundos, el corporal, material ó visible y el incorpóreo, inmaterial ó invisible, es una premisa básica del Espiritismo, que sería apenas un espiritualismo irreal y dudoso, si la negase o la repudiase.

La Doctrina Espirita es progresiva y es dinámica. Al mismo tiempo es comprobación, es práctica constructiva, es aplicación, para la vida diaria de los mensajes sublimes que nos llegan de los hermanos mayores de la Espiritualidad, obtenidas por procesos científicos, de experimentación y observación, en las sesiones mediúmnicas, las cuales debemos orientar según los preceptos de El LIBRO DE LOS MÉDIUMS. 
 
9.3   EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

Iniciada la revolución espiritual con la publicación de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, comprobados sus principios por la lógica, por la razón y por la experimentación, Kardec partía ahora para la tarea de iluminar los caminos, hasta entonces tortuosos, de la Fe, lo que consiguió lanzando, en 1864, EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. 

La genuina esencia de la Doctrina Espirita está contenida en este libro, el Evangelio de Jesús verdaderamente explicado en espíritu y verdad, cuya enseñanza moral es lo único que nos puede conducir a la reforma interior, a la realización integral de la finalidad de la Creación, por el respeto y obediencia a las leyes divinas, a las leyes morales, inscritas en la propia conciencia del Hombre. 

Compete al Espiritismo demostrar la necesidad de la urgente reforma íntima del hombre, esclareciéndolo en cuanto a su origen y naturaleza. Es preciso, pues, despertar la conciencia de los hombres para Dios y la realidad del Espíritu Inmortal; mostrar la responsabilidad de cada uno, de acuerdo con su nivel evolutivo, por su posición y actitud frente a la vida.

La enseñanza espirita es, simple, directa, objetiva, sin discusiones bizantinas, sin misterios ni iniciaciones. El Espiritismo a través del Evangelio y de la fe raciocinada, nos indica que "fuera de la caridad no hay salvación", siendo preciso, por tanto, que el hombre crea y que sus actos estén de acuerdo con las leyes de Dios, de fraternidad, de bondad, de altruismo, de humildad, de trabajo, de tolerancia y de solidaridad, en armonía con los semejantes y aún con los seres inferiores de la Creación. 


9.4   EL  CIELO  Y  EL  INFIERNO

En agosto de 1.865 era lanzada esta obra en Francia con el nombre: EL CIELO Y EL INFIERNO, o LA JUSTICIA DIVINA SEGÚN EL ESPIRITISMO. Allan Kardec, en la “Revista Espirita” de septiembre de 1.865 escribió: "El título de esta obra indica claramente su objetivo. Allí reunimos todos los elementos propios para esclarecer al Hombre sobre su destino. Como nuestros otros escritos sobre la Doctrina Espirita, ahí nada introdujimos que sea producto de un sistema preconcebido, ó de una concepción personal; todo allí se deduce de la observación y de la concordancia de los hechos".

Combatiendo el nihilismo, que lleva a tristes consecuencias; mostrando que el temor a la muerte,  obedece al concepto y juicio errado que sobre la vida espiritual tiene el hombre, en razón de que éste ha sido envuelto por creencias espiritualistas mal informadas; probando lo absurdo de la doctrina de las penas eternas, dogma impuesto a las conciencias sin objetivos y a los seres por demás crédulos, pues el castigo es siempre temporal y proporcional a la falta cometida y la recompensa es gradual según el mérito, no pudiéndose concebir el problema de otra manera, teniendo en cuenta la bondad y justicia de Dios, que no castiga.

Caracterizando el cielo y el infierno, no como lugares de gozo perennes e improductivos o de sufrimientos atroces, que nunca terminan, concebidos sí, como estados de conciencia que el propio Hombre construye y en los cuales vive, cuando respeta las leyes  naturales, y por ello, tiene tranquilidad, es feliz, o cuando, violándolas, se vuelve inseguro y se ve, por toda parte y a todas horas, angustiado, lleno de remordimiento, triste, sin perspectivas para el futuro y con su propio organismo físico,  minado por las dolencias como consecuencia de su modo de actuar, Allan  Kardec aclara y coloca en sus debidos  términos importantes cuestiones teológicas, que tanto han preocupado a la humanidad, llevando a millares de seres, por todos los siglos, a una falsa concepción de la Divinidad y particularmente, de su propio destino y de los caminos que debe seguir, para una evolución, a  la  que  no puede renunciar, más suave, menos dolorosa, sin la tortura de una condenación compulsiva, que corta las posibilidades de rehabilitación y  arrepentimiento y hiere, frontalmente, los atributos más sublimes de Padre Celestial que son de Bondad y Justicia.


La imperfección acarrea el sufrimiento, la perfección, la felicidad, por eso, el Espíritu trae dentro de sí el castigo o el premio, donde quiera que se encuentre. La paz, que disfruta, significa para él el cielo; al contrario, conocerá el infierno, cuyo fuego simbólico, realmente aterrador, se alimenta del orgullo, del egoísmo, de la intolerancia, en fin, de todos los vicios y de todas las condenables pasiones, por las que se deja arrastrar, que no son eternos y que dependiendo de su libre albedrío puede invertir las posiciones, bastando para ello, entregarse a la práctica del Bien, que conduce a la verdadera felicidad.

9.5  LA GÉNESIS (Los Milagros y las Predicciones Según el Espiritismo)

Fue publicado en enero de 1.868, cerrando así, el ciclo de las obras de la CODIFICACIÓN. LA GÉNESIS, encierra, de acuerdo con los métodos de trabajo adoptados desde la obra inicial, de observación de los hechos, de su universalidad y concordancia, la serie de libros de la CODIFICACIÓN y presenta en la Introducción, las razones que hicieron de la Doctrina Espirita una obra monolítica.

En el Capítulo I, Kardec caracteriza la Revelación Espirita, mostrando que es al mismo tiempo, divina, originada de los Espíritus Superiores, resultando su elaboración, del trabajo del hombre; científica, porque sus principio y hechos son comprobados experimentalmente y colectiva, pues resulta de la enseñanza universal, concordante, de los Espíritus.


Enseguida examina, más de una vez, el problema de Dios, de difícil comprensión por los Hombres y por las religiones tradicionales y estáticas, como también, sobre los aspectos siempre discutidos e incomprendidos del origen y existencia del Bien y del Mal. El papel de la Ciencia y los problemas del espacio, del tiempo, periodos geológicos de formación de la Tierra, la génesis orgánica (formación de los seres vivos), la génesis espiritual, inclusive la reencarnación de espíritus, la génesis mosaica y su comprensión a la luz de la Ciencia, he ahí importantes estudios en la obra, elaborados para el mejor esclarecimiento de aspectos de la Doctrina Espirita, en su campo de experiencias y observaciones científicas.

La apreciación de los milagros, considerados hechos naturales, regidos por leyes aún desconocidas o poco estudiadas, constituye interesante capítulo de EL GÉNESIS, que Kardec comenta y esclarece, cuando trata de los fluidos en general, su naturaleza y propiedades, del periespíritu, de la mediumnidad, de las obsesiones y posesiones. Importantísimo el capítulo referente a los milagros en el Evangelio, a la naturaleza de Jesús y a los hechos de su vida en la Tierra, comentados por Kardec con gran sabiduría y entendimiento.

Sobre las predicciones y la teoría de la presciencia, el Codificador se extiende en lúcidas consideraciones, mostrando que la percepción de los hechos fuera de las leyes conocidas, y de los sentidos comunes, es una facultad inherente al Espíritu, más perfeccionado, cuanto más evolucionado fuere. Por eso, puede prever el futuro. Las predicciones en el Evangelio son examinadas, inclusive, en cuanto a la anunciación del Consolador, en que Jesús predice la venida futura, del Espíritu de Verdad, para decirnos todo cuanto Jesús no pudo decir en su época, como de hecho aconteció, con el advenimiento del Espiritismo.


 “Suceda lo que suceda en las trillas de la vida, en materia de amargura o de aflicción, yergue la frente y camina hacia delante, trabaja y aprende, bendice y sirve... Delante de Dios y al frente de los compañeros que se nos conservan fieles, la palabra desánimo es casi siempre el otro nombre de la ingratitud.”

Del Libro “Paz y Renovación” – Espíritu Emmanuel – Psicografía de Chico Xavier







viernes, 7 de enero de 2011

REENCANACIÓN, LEY DE CAUSA Y EFECTO

8.1 REENCARNACIÓN

La reencarnación era una idea común en los tiempos de Jesús. En las Escrituras Sagradas, el punto donde el Maestro se refiere a ella de una forma clara e inequívoca es el pasaje en el que Él, después de descender del Monte Tabor, donde mantuviera contacto con sus amigos espirituales, afirma de manera incuestionable que Juan Bautista fue la reencarnación del antiguo profeta Elías. 


Los Espíritus fueron creados simples e ignorantes. Inicialmente no poseen el conocimiento del bien y del mal. Son dotados del germen de la inteligencia y con el tiempo, adquieren conciencia de sí mismos. Todo Espíritu está destinado a la perfección y como no puede alcanzarla en una sola vida, Dios le concede otras existencias, para que pueda crecer en inteligencia y moralidad. El renacimiento sucesivo del Espíritu en la dimensión material es llamado reencarnación

La evolución del Espíritu se da progresivamente, pues ella está íntimamente ligada a la experiencia. A través de las luchas expiatorias y de pruebas, el Espíritu camina buscando la iluminación y la perfección. Al iniciar su jornada reencarnación en los primeros niveles evolutivos, el Espíritu sufre todo tipo de influencias, buenas y malas. No todos los Espíritus pasan por el camino del mal, pero sí obligatoriamente por el de la ignorancia.  

El Creador concede al Espíritu la libertad de ceder o resistir a las influencias. Se trata del "libre albedrío". Esta libertad de actuar, se desenvuelve en la medida en que él adquiere conciencia de sí mismo.  

"Si el hombre hubiese sido creado perfecto se inclinaría fatalmente hacia el bien; mas, en virtud de su libre albedrío, no es conducido premeditadamente ni hacia el bien ni hacia el mal. Dios quiso que estuviese sujeto a la ley del progreso y que fuese el resultado de su propio trabajo, para que sea suyo el mérito del bien realizado y la responsabilidad del mal cometido por su propia voluntad" (allan Kardec. EL GÉNESIS. Cáp III item 9).

Una reencarnación puede ser libre, obligada o misionera, dependiendo de la evolución y de la necesidad del Espíritu. Cada existencia en la materia significa un paso en la búsqueda del perfeccionamiento moral e intelectual. El Espíritu puede, por mala voluntad o prejuicio, mantenerse estacionado, mas nunca retroceder a estados inferiores al que se encuentra. Todo lo que él adquiere en una reencarnación hace parte de su patrimonio espiritual y el podrá usarlo en otras experiencia, para su crecimiento. El número de reencarnaciones necesarias para el esclarecimiento definitivo del Espíritu varía entre ellos. Los que estuvieren llenos de buena voluntad, tienden a alcanzar la perfección más rápido. Los que se dejan ilusionar en el camino, pierden tiempo y se demoran más para alcanzar el grado de Espíritus Puros. Todo funciona más o menos como en una escuela. Aquellos que no han adquirido los conocimientos necesarios no podrán ascender a las clases más adelantadas. 
Es durante sus reencarnaciones que el Espíritu tiene oportunidades para reparar errores y sufrir experiencias liberadoras. El mundo material es, por tanto, una importante escuela de aprendizaje. En las futuras reencarnaciones se recogen los frutos que se plantaron en la presente existencia. Todos los Espíritus sufren las vicisitudes de la existencia corpórea; unos para expiar sus errores; otros, más evolucionados, para probar virtudes o cumplir misiones. 

El progreso continuado e incesante es condición inherente al principio espiritual, el principio inteligente del Universo; bajo esa condición, él debe utilizar, a medida que evoluciona, cuerpos físicos.  
Cada vez más perfeccionados y aptos, lo que determina la evolución de las especies, dentro de las coordenadas básicas del transformismo. 
Se comprende de ésta manera, que la evolución no podría transcurrir en el limitado espacio de tiempo de una o algunas vidas humanas, por más largas que fuesen, de ahí, las repetidas oportunidades reencarnatorias, que permiten al Espíritu, millares y millares de experiencias en el cuerpo físico. Esas vivencias van ampliando cada vez más, su caudal de conocimientos, en cuanto el Espíritu realiza también, la reforma íntima, la iluminación interior, rescatando por el dolor o por el bien, que haga, desinteresadamente, los errores del pasado.  
La doctrina de las vidas múltiples explica la justicia de la Evolución; a la luz de la Palingenesia comprendemos el mecanismo sabio de la Vida, entendemos el Mundo de bellezas y miserias en que vivimos. 
Como los fenómenos mediúmnicos, también la reencarnación está en la tradición religiosa de los pueblos más antiguos, cabiéndole al Espiritismo, darle el realce que los conocimientos científicos de la época le permiten.  

Sólo por la reencarnación podemos comprender el Mundo en que vivimos, todo cuanto en él ocurre y constituye, muchas veces, enigmas insolubles para los que la desconocen o no la aceptan. La Reencarnación explica y justifica: 
           1.- La evolución biológica y espiritual del Hombre, a través del progreso incesante de las formas físicas, orgánicas y del principio espiritual, que las orienta y que se individualiza en la criatura humana; 

         2.- La Sabiduría divina, hecha de Justicia y Bondad, cuyas leyes castiga las faltas, pero permiten al criminal la propia recuperación, posibilidad que nunca le es negada, pues Dios le coloca la misericordia sobre todos los procesos de la justicia", como dice Emmanuel; 
   
      3.- El mecanismo, del cual resultan las condiciones de vivencia terrena, siempre íntimamente relacionada con el pasado, sea en las experiencias de la carne, sea en los periodos de vida puramente espiritual, en los cuales ponemos a funcionar nuestro libre albedrío, con las consecuencias determinadas por el uso correcto o incorrecto que de él hacemos, generándose, en ésta última hipótesis, pesadas deudas por rescatar. 
Es así como el espíritu comprende la causa de la desigualdad social, representada por los ricos y por los pobres, por los poderosos y por los humildes, por los enfermos y por los sanos, por los idiotas y por los genios, por los felices y por los infelices; de las simpatías y antipatías espontáneas entre las personas, de los conflictos y confrontaciones entre los miembros de una misma familia, viviendo en un hogar común, de la actuación de personajes históricos, de misioneros, etc. 
La reencarnación que no rompe con los lazos de familia, por el contrario, los fortalece, nos hace comprender que si sus miembros muchas veces se muestran antipáticos entre sí y aún son hostiles es porque son antiguos desafectos, que en otras vidas, en la Tierra, se ofendieron mutuamente y son, ahora, reunidos en el hogar terreno para " servir de pruebas para unos y de medio de progreso para otros" (Allan Kardec, EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO, Cáp. IV), debiendo armonizar sus sentimientos, olvidando, sirviendo y perdonando. 
La doctrina de la reencarnación aclara sobre problemas que, de otra manera, jamás entenderíamos, para los cuales nunca habría soluciones lógicas: los de las pruebas colectivas, en que decenas, centenas o millares de personas, de edades y nacionalidades diferentes, buenas o malas, cultas e incultas, perecen por la vía de la muerte violenta, debida a una causa común: fuego, ahogamiento, desastres, terremotos.  
La pena de muerte que tanto ha preocupado a los sociólogos, a los criminalistas, a los hombres de Estado, jamás sería tenida en cuenta, como medida correctiva, por ser contraria a los principios de la humanidad y, sobretodo, por su entera inutilidad, toda vez que el criminal no sería, en verdad, apartado de la Tierra, de la sociedad; en suma, el mal no sería eliminado.
La sexualidad y sus manifestaciones, naturales, sublimadas o degradadas también pasa a ser mirada bajo nuevos ángulos y puede ser analizada con profundidad, desde que aceptemos el principio de la reencarnación y sepamos que los Espíritus puedem utilizar, indiferentemente, cuerpos masculinos o femininos, conforme a las necesidades de su evolución.
Tales son, en resumen, las consecuencias de la reencarnación, "de una ley natural y general, abrazando todo lo que piensa, todo lo que vive, todo lo que es, en el decir del eminente Gustavo Geley  (RESUMEN DE LA DOCTRINA ESPÍRITA).
Objeción muy común contra la reencarnación es la de que no nos recordamos de cosa alguna de las vidas pasadas, lo cual es señal para afirmar que la misma no existe. El Espiritismo nos muestra por qué es necesario ese olvido, en el cual se tiene que reconocer una vez más, prueba de la sabiduría y de la bondad de Dios.
El recuerdo de nuestras vidas pasadas y de los hechos ocurridos con nosotros en las diversas reencarnaciones, que tuvimos, sería inútil y aún perjudicial para nuestro progreso espiritual, pues mostraría ante nuestro ojos nuestros errores y crímenes del pasado, conduciendo a nuestro Espíritu a la depresión, a la melancolía, a la tristeza, a la rebeldía.
Sin la doctrina de la reencarnación la vida, con sus eventos aparentemente ilógicos, sus miserias y sus tragedias siempre mayores y constantes, limitada a pocos años de una existencia, no podría ser la obra incomparable de una inteligencia sin par, como la del Creador; sería ante todo el fruto monstruoso de una potencia infernal, que se deleita frente al dolor y el sufrimiento de criaturas inocentes, de criaturas que mal comienzan a vivir, de personas virtuosas, como criminales de los más infames.
Se niega la reencarnación, como se ha hecho en todos los tiempos, con otros hechos y verdades científicas, aunque en la Doctrina del Creacionismo, cada Espíritu se forma para cada cuerpo físico viviendo solamente una vez en la Tierra, nos lleva a considerar a Dios un verdadero monstruo, una inteligencia  infernal. Siendo la  reencarnación doctrina de esclarecimiento y de lógica irrecusable, la reencarnación puede ser aceptada sin duda de cualquer naturaleza, y probada, aún, por los argumentos filosóficos, por los mensajes espiritas y por las investigaciones científicas.    

La investigación científica se amplía y el estudio experimental de la reencarnación que antes se hacía por el proceso de regresión de la memoria, utilizada por muchos psicólogos y ahora se valen de la llamada memoria extra-cerebral, como en el caso del Dr. Ian Stevenson, que ya catalogó millares de ejmplos, algunos de los cuales él relata en su libro 20 CASOS SUFESTIVOS DE REENCARNACIIÓN.
Los casos investigados no pueden ser, honesta y lógicamente explicados por el fraude, por la criptomnesia, por la memoria genética, por la percepción extra-cerebral, ni por la posesión, sino, solamente por la reencarnación,porque, como enseña la Doctrina Espirita, en uno de sus postulados: 
"NACER, VIVIR, MORIR, RENACER Y PROGRESAR SIEMPRE, TAL ES LA LEY"  



La reencarnación no es una doctrina establecida por el Espiritismo, que solamente le dio nueva coloración y proporcionó explicaciones más completas, con relación a su mecanismo; ella está en la base de muchas religiones antiguas, como el budismo, la teosofía, el rosacrucismo, etc.  

La reencarnación no podía ser explicada abiertamente por Jesús, porque no era aún oportuno, en razón de la ignorancia del pueblo, pero el Maestro a ella se refiere, veladamente, en varios pasajes de los Evangelios:
  
Mateo 11, 15; Lucas 7, 24-30; Juan 3, 1-7. Juan 9, 1-3     

Krishna, en el BHAGAVAD GITA dice: 
"Así como el alma vistiendo este cuerpo pasa por los estados de infancia, juventud, virilidad y vejez, así en el tiempo oportuno, pasa de un cuerpo a otro, y, en otras encarnaciones vivirá otra vez".     

En los druidas, encontramos: 
"Fui víbora en el lago, cobra enfadada en la montaña; fui estrella, fui sacerdote. Desde que fui pastor, transcurrió mucho tiempo; dormí en cien mundos, me agité en cien círculos". 

En Corintios I, 15-19,  
"Si nuestra esperanza en Cristo, se  limita solamente a esta vida, somos los mas infelices de todos los tiempos".  
8.2  LA MUERTE ( DESENCARNACIÓN) 



Para sufrir sus experiencias en el mundo material, el Espíritu se une a un cuerpo carnal, a través del periespíritu, que le sirve de hilo. El cuerpo funciona como un instrumento de trabajo para la criatura. Es movido por una especie de fuerza motriz, derivada del "fluido vital". 

La muerte es la desorganización del cuerpo carnal. A medida que envejece, el se desgasta materialmente. Cuando ocurre la muerte física hay seguidamente el desligamiento entre el periespíritu y el cuerpo orgánico. Ese desprendimiento permite que la entidad retorne al plano espiritual, que es su verdadera patria. En el Espiritismo, a la muerte la denominamos "desencarnación". 

Luego después de la muerte del cuerpo carnal, el Espíritu pasa por una etapa de confusión en su nuevo estado. Esta situación se llama "perturbación" y va cesando gradualmente, variando en términos de tiempo de acuerdo con el nivel evolutivo del Espíritu. 

Poco a poco el desencarnado va tomando conciencia de su nueva condición de Espíritu libre y su mente se va adaptando a la dimensión espiritual. Ante esa mejoría empieza a comprender el estado de libertad y anhela entonces progresar. Algunos Espíritus desencarnados se quedan en estado de perturbación por mucho tiempo. La perturbación es un estado psíquico transitorio cuya duración puede estar entre algunos minutos a muchos años. 


8.3   EL MUNDO  DE LOS ESPÍRITUS 


Después de la muerte física, las obras que realizara en el plano físico determinarán la situación de la vida que el Espíritu va a tener en el plano espiritual. 

En el intervalo de su existencia corpórea el Espíritu permanece por tiempo más o menos prolongado en el mundo espiritual, donde es feliz o infeliz de acuerdo  con el bien o mal que haya practicado. La vida espiritual es en verdad su verdadera vida, su estado definitivo. En ella progresa igualmente y adquiere conocimientos especiales que no podría adquirir en la Tierra. Es donde se prepara para las nuevas luchas en el campo de la materia hasta que se haya purificado y no tenga necesidad de nuevas  experiencias carnales. 

El Espíritu, después de desencarnado, habitará regiones espirituales con las cuales posea afinidad moral. Para facilitar el entendimiento de los que se están iniciando en el estudio de la Doctrina Espirita, hablaremos de esos lugares utilizando la forma como son concebidos por el pueblo. Pero les daremos las características difundidas, aceptadas y explicadas por el Espiritismo. 

8.3.1 El Infierno

El infierno es una expresión bíblica, usada por las religiones convencionales para designar las regiones espirituales donde habitan los malos Espíritus. La imagen que de él hizo la doctrina cristiana fue originada en el paganismo, perpetuada por los escritos de los poetas griegos. No teniendo el perfecto conocimiento y entendimiento de la vida espiritual ni de la justicia de Dios, se imaginó que los hombres malos sólo podrían merecer un castigo eterno. 

La Doctrina Espirita nos vino a esclarecer sobre ese importante dogma de las penas eternas, difundida por las religiones oficiales de la época. Enseña que el infierno es la morada temporal de las entidades primitivas y malignas, enemigas de los principios del Bien y reveladas contra la misericordia de Dios. En esas regiones permanecen transitoriamente las almas de los que se complacen en el asesinato, el hurto, la mentira, la lujuria y las bajas pasiones humanas. 

Los Espíritus desencarnados que van para esas regiones astrales no se quedan en ellas definitivamente como en un principio se pensó. Ellos permanecen allí por periodos variables, hasta que surjan nuevas oportunidades de reencarnación. Todos los Espíritus inferiores, habitantes de las dimensiones de las tinieblas, tarde que temprano encontrarán su luz a través del esclarecimiento reencarnatorio. 

O sea, el infierno, o tinieblas según la Doctrina Espirita, es un estado de conciencia, vivido por aquellos cuyos defectos y sentimientos malos predominan en sus personalidades, que se inclinan por el mal y en él se complacen. Son solamente hermanos imperfectos e ignorantes, que tienen el infierno dentro de sus propias conciencias y que a través de nuevas oportunidades dadas por el Padre Celestial, a través de sucesivas experiencias encarnatorias, también alcanzarán la perfección. 

8.3.2 El Purgatorio

El purgatorio es un término usado comúnmente en el Catolicismo. Fue creado por la "necesidad" de abrigar a las almas de los que no eran muy malos para habitar el infierno, ni tan buenos para merecer el cielo. En las obras espiritas accesorias se optó convencionalmente por denominarlo bajo la expresión de "Umbral" y se dice que es la región espiritual purgatoria próxima a la Tierra. La mayoría de los recién desencarnados pasan un periodo más o menos largo en este lugar, o situación síquica, a fin dereflexionar sobre sus obras. El Umbral es una dimensión de mucho sufrimiento. Alberga gran número de entidades en condiciones de dolor y angustia. Allí se instalan las colonias socorristas, tales como "Nuestro Hogar" y otras que están en la narración de la literatura mediúmnica, para amparar a los Espíritus que son recogidos en esa situación. Allan Kardec dice que el purgatorio de los Espíritus también puede ser los mundos de expiación. 

"El purgatorio no es, por tanto, una idea vaga e incierta: es una realidad material que vemos, tocamos y sufrimos. El se encuentra en los mundos de expiación y la Tierra es uno de ellos. Los hombres expían en ella su pasado y su presente en beneficio de su futuro" - (Allan Kardec - El Cielo y el Infierno, Cáp. V, ítem 4).                   

8.3.3 El Paraíso

Es la región espiritual donde moran los Espíritus puros y los buenos Espíritus, que ya adquirieron saber y moralidad. Esos planos son denominados popularmente de "paraísos" ó "colonias de luz". 

 Algunos Espíritus que habitan esas regiones están libres de encarnaciones, otros no. Los Espíritus puros pueden reencarnarse en mundos más o menos atrasados, para cumplir misiones. 

Entre tanto, no son mundos de contemplación como nos acostumbraron a pensar. Al contrario, son lugares de trabajo y acción en el campo del Bien y del Saber. Es donde el Espíritu experimenta la verdadera felicidad. 

"La felicidad de los Espíritus bienaventurados no está en la ociosidad contemplativa, que sería, como frecuentemente se dice, una eterna y fastidiosa inutilidad. 
"... La suprema felicidad consiste en disfrutar todos los esplendores de la Creación, que ningún lenguaje humano puede describir y que la más fecunda imaginación no podrá concebir. Consiste en el conocimiento y comprensión de todas las cosas, en la ausencia de cualquier sufrimiento físico y moral, en la satisfacción íntima, en la serenidad del Espíritu que nada altera, en el amor que une a todos los seres y por tanto la ausencia de 
todo el aborrecimiento proveniente de la relación con los malos, y por encima de todo la visión de Dios y en la comprensión de sus misterio revelados a los más dignos" - (Allan Kardec - El Cielo y el Infierno, Cáp.. III, ítem 12).   

8.4.3 Reencarnación y Mundo Moderno 

En gran parte del mundo occidental, la doctrina de la reencarnación goza aún de una aceptación masiva. Los estudiosos de la espiritualidad creemos que se debe a varias razones que propongo analizar: 

• Existe un gran desconocimiento sobre el tema y lamentablemente, se combate aquello que en realidad no se logra comprender. Esta falta de entendimiento se debe, por un lado, a la difusión relativamente escasa que ha tenido la verdadera filosofía de la trasmigración de las almas y por otro, a la utilización errónea que le han dado algunos pseudo-místicos. 

• A su vez, las religiones ortodoxas se han encargado de cerrar las puertas del más, allá, impidiendo su análisis y libre interpretación por parte de sus fieles. Han combatido incansablemente a la reencarnación desde épocas inmemoriales, sea a través de edictos y concilios o mediante la excomunión, la represión e incluso, la muerte. 

• El temor a lo desconocido y a lo aparentemente nuevo es otra razón para el escepticismo, la inseguridad y la duda. El hombre tiene que abrir su conciencia e intentar acercarse a aquello que en primera instancia no comprende, para no frenar su propia evolución. 

• El mundo moderno, luego de haber estado anclado en ciertos aspectos de la búsqueda del saber por los dogmas religiosos, tuvo una liberación mediante las ciencias. Hoy en día, se toma como real sólo aquello que puede ser comprobado científicamente. Esto significa que abandonamos un dogma espiritual para sumergirnos en otro dogma, de tipo racional. Nuestra percepción de la realidad corre de extremo en extremo, sin poder hallar el punto medio. 

• Hoy en día, pese a la libertad de creencias y pensamientos, el ser humano mantiene el arquetipo del miedo junto a una negación casi instintiva de la reencarnación. Y no es lógico negar lo que no se ha comprendido: esto es necedad. 

Sin embargo, hubo, hay y habrá quienes han tenido experiencias de vidas pasadas, ya sean espontáneas, en sueños o en visiones. El ejemplo másclaro es el que experimentamos cuando sentimos que ya conocemos de antemano a una persona la primera vez que la vemos. Pero el temor al hecho de ser diferentes hace que enseguida reprimamos esta experiencia para no dar muestras de un supuesto desequilibrio mental, que en realidad no existe. ¿Quién puede determinar con exactitud el límite entre la maginación y la verdad? 


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