viernes, 7 de enero de 2011

REENCANACIÓN, LEY DE CAUSA Y EFECTO

8.1 REENCARNACIÓN

La reencarnación era una idea común en los tiempos de Jesús. En las Escrituras Sagradas, el punto donde el Maestro se refiere a ella de una forma clara e inequívoca es el pasaje en el que Él, después de descender del Monte Tabor, donde mantuviera contacto con sus amigos espirituales, afirma de manera incuestionable que Juan Bautista fue la reencarnación del antiguo profeta Elías. 


Los Espíritus fueron creados simples e ignorantes. Inicialmente no poseen el conocimiento del bien y del mal. Son dotados del germen de la inteligencia y con el tiempo, adquieren conciencia de sí mismos. Todo Espíritu está destinado a la perfección y como no puede alcanzarla en una sola vida, Dios le concede otras existencias, para que pueda crecer en inteligencia y moralidad. El renacimiento sucesivo del Espíritu en la dimensión material es llamado reencarnación

La evolución del Espíritu se da progresivamente, pues ella está íntimamente ligada a la experiencia. A través de las luchas expiatorias y de pruebas, el Espíritu camina buscando la iluminación y la perfección. Al iniciar su jornada reencarnación en los primeros niveles evolutivos, el Espíritu sufre todo tipo de influencias, buenas y malas. No todos los Espíritus pasan por el camino del mal, pero sí obligatoriamente por el de la ignorancia.  

El Creador concede al Espíritu la libertad de ceder o resistir a las influencias. Se trata del "libre albedrío". Esta libertad de actuar, se desenvuelve en la medida en que él adquiere conciencia de sí mismo.  

"Si el hombre hubiese sido creado perfecto se inclinaría fatalmente hacia el bien; mas, en virtud de su libre albedrío, no es conducido premeditadamente ni hacia el bien ni hacia el mal. Dios quiso que estuviese sujeto a la ley del progreso y que fuese el resultado de su propio trabajo, para que sea suyo el mérito del bien realizado y la responsabilidad del mal cometido por su propia voluntad" (allan Kardec. EL GÉNESIS. Cáp III item 9).

Una reencarnación puede ser libre, obligada o misionera, dependiendo de la evolución y de la necesidad del Espíritu. Cada existencia en la materia significa un paso en la búsqueda del perfeccionamiento moral e intelectual. El Espíritu puede, por mala voluntad o prejuicio, mantenerse estacionado, mas nunca retroceder a estados inferiores al que se encuentra. Todo lo que él adquiere en una reencarnación hace parte de su patrimonio espiritual y el podrá usarlo en otras experiencia, para su crecimiento. El número de reencarnaciones necesarias para el esclarecimiento definitivo del Espíritu varía entre ellos. Los que estuvieren llenos de buena voluntad, tienden a alcanzar la perfección más rápido. Los que se dejan ilusionar en el camino, pierden tiempo y se demoran más para alcanzar el grado de Espíritus Puros. Todo funciona más o menos como en una escuela. Aquellos que no han adquirido los conocimientos necesarios no podrán ascender a las clases más adelantadas. 
Es durante sus reencarnaciones que el Espíritu tiene oportunidades para reparar errores y sufrir experiencias liberadoras. El mundo material es, por tanto, una importante escuela de aprendizaje. En las futuras reencarnaciones se recogen los frutos que se plantaron en la presente existencia. Todos los Espíritus sufren las vicisitudes de la existencia corpórea; unos para expiar sus errores; otros, más evolucionados, para probar virtudes o cumplir misiones. 

El progreso continuado e incesante es condición inherente al principio espiritual, el principio inteligente del Universo; bajo esa condición, él debe utilizar, a medida que evoluciona, cuerpos físicos.  
Cada vez más perfeccionados y aptos, lo que determina la evolución de las especies, dentro de las coordenadas básicas del transformismo. 
Se comprende de ésta manera, que la evolución no podría transcurrir en el limitado espacio de tiempo de una o algunas vidas humanas, por más largas que fuesen, de ahí, las repetidas oportunidades reencarnatorias, que permiten al Espíritu, millares y millares de experiencias en el cuerpo físico. Esas vivencias van ampliando cada vez más, su caudal de conocimientos, en cuanto el Espíritu realiza también, la reforma íntima, la iluminación interior, rescatando por el dolor o por el bien, que haga, desinteresadamente, los errores del pasado.  
La doctrina de las vidas múltiples explica la justicia de la Evolución; a la luz de la Palingenesia comprendemos el mecanismo sabio de la Vida, entendemos el Mundo de bellezas y miserias en que vivimos. 
Como los fenómenos mediúmnicos, también la reencarnación está en la tradición religiosa de los pueblos más antiguos, cabiéndole al Espiritismo, darle el realce que los conocimientos científicos de la época le permiten.  

Sólo por la reencarnación podemos comprender el Mundo en que vivimos, todo cuanto en él ocurre y constituye, muchas veces, enigmas insolubles para los que la desconocen o no la aceptan. La Reencarnación explica y justifica: 
           1.- La evolución biológica y espiritual del Hombre, a través del progreso incesante de las formas físicas, orgánicas y del principio espiritual, que las orienta y que se individualiza en la criatura humana; 

         2.- La Sabiduría divina, hecha de Justicia y Bondad, cuyas leyes castiga las faltas, pero permiten al criminal la propia recuperación, posibilidad que nunca le es negada, pues Dios le coloca la misericordia sobre todos los procesos de la justicia", como dice Emmanuel; 
   
      3.- El mecanismo, del cual resultan las condiciones de vivencia terrena, siempre íntimamente relacionada con el pasado, sea en las experiencias de la carne, sea en los periodos de vida puramente espiritual, en los cuales ponemos a funcionar nuestro libre albedrío, con las consecuencias determinadas por el uso correcto o incorrecto que de él hacemos, generándose, en ésta última hipótesis, pesadas deudas por rescatar. 
Es así como el espíritu comprende la causa de la desigualdad social, representada por los ricos y por los pobres, por los poderosos y por los humildes, por los enfermos y por los sanos, por los idiotas y por los genios, por los felices y por los infelices; de las simpatías y antipatías espontáneas entre las personas, de los conflictos y confrontaciones entre los miembros de una misma familia, viviendo en un hogar común, de la actuación de personajes históricos, de misioneros, etc. 
La reencarnación que no rompe con los lazos de familia, por el contrario, los fortalece, nos hace comprender que si sus miembros muchas veces se muestran antipáticos entre sí y aún son hostiles es porque son antiguos desafectos, que en otras vidas, en la Tierra, se ofendieron mutuamente y son, ahora, reunidos en el hogar terreno para " servir de pruebas para unos y de medio de progreso para otros" (Allan Kardec, EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO, Cáp. IV), debiendo armonizar sus sentimientos, olvidando, sirviendo y perdonando. 
La doctrina de la reencarnación aclara sobre problemas que, de otra manera, jamás entenderíamos, para los cuales nunca habría soluciones lógicas: los de las pruebas colectivas, en que decenas, centenas o millares de personas, de edades y nacionalidades diferentes, buenas o malas, cultas e incultas, perecen por la vía de la muerte violenta, debida a una causa común: fuego, ahogamiento, desastres, terremotos.  
La pena de muerte que tanto ha preocupado a los sociólogos, a los criminalistas, a los hombres de Estado, jamás sería tenida en cuenta, como medida correctiva, por ser contraria a los principios de la humanidad y, sobretodo, por su entera inutilidad, toda vez que el criminal no sería, en verdad, apartado de la Tierra, de la sociedad; en suma, el mal no sería eliminado.
La sexualidad y sus manifestaciones, naturales, sublimadas o degradadas también pasa a ser mirada bajo nuevos ángulos y puede ser analizada con profundidad, desde que aceptemos el principio de la reencarnación y sepamos que los Espíritus puedem utilizar, indiferentemente, cuerpos masculinos o femininos, conforme a las necesidades de su evolución.
Tales son, en resumen, las consecuencias de la reencarnación, "de una ley natural y general, abrazando todo lo que piensa, todo lo que vive, todo lo que es, en el decir del eminente Gustavo Geley  (RESUMEN DE LA DOCTRINA ESPÍRITA).
Objeción muy común contra la reencarnación es la de que no nos recordamos de cosa alguna de las vidas pasadas, lo cual es señal para afirmar que la misma no existe. El Espiritismo nos muestra por qué es necesario ese olvido, en el cual se tiene que reconocer una vez más, prueba de la sabiduría y de la bondad de Dios.
El recuerdo de nuestras vidas pasadas y de los hechos ocurridos con nosotros en las diversas reencarnaciones, que tuvimos, sería inútil y aún perjudicial para nuestro progreso espiritual, pues mostraría ante nuestro ojos nuestros errores y crímenes del pasado, conduciendo a nuestro Espíritu a la depresión, a la melancolía, a la tristeza, a la rebeldía.
Sin la doctrina de la reencarnación la vida, con sus eventos aparentemente ilógicos, sus miserias y sus tragedias siempre mayores y constantes, limitada a pocos años de una existencia, no podría ser la obra incomparable de una inteligencia sin par, como la del Creador; sería ante todo el fruto monstruoso de una potencia infernal, que se deleita frente al dolor y el sufrimiento de criaturas inocentes, de criaturas que mal comienzan a vivir, de personas virtuosas, como criminales de los más infames.
Se niega la reencarnación, como se ha hecho en todos los tiempos, con otros hechos y verdades científicas, aunque en la Doctrina del Creacionismo, cada Espíritu se forma para cada cuerpo físico viviendo solamente una vez en la Tierra, nos lleva a considerar a Dios un verdadero monstruo, una inteligencia  infernal. Siendo la  reencarnación doctrina de esclarecimiento y de lógica irrecusable, la reencarnación puede ser aceptada sin duda de cualquer naturaleza, y probada, aún, por los argumentos filosóficos, por los mensajes espiritas y por las investigaciones científicas.    

La investigación científica se amplía y el estudio experimental de la reencarnación que antes se hacía por el proceso de regresión de la memoria, utilizada por muchos psicólogos y ahora se valen de la llamada memoria extra-cerebral, como en el caso del Dr. Ian Stevenson, que ya catalogó millares de ejmplos, algunos de los cuales él relata en su libro 20 CASOS SUFESTIVOS DE REENCARNACIIÓN.
Los casos investigados no pueden ser, honesta y lógicamente explicados por el fraude, por la criptomnesia, por la memoria genética, por la percepción extra-cerebral, ni por la posesión, sino, solamente por la reencarnación,porque, como enseña la Doctrina Espirita, en uno de sus postulados: 
"NACER, VIVIR, MORIR, RENACER Y PROGRESAR SIEMPRE, TAL ES LA LEY"  



La reencarnación no es una doctrina establecida por el Espiritismo, que solamente le dio nueva coloración y proporcionó explicaciones más completas, con relación a su mecanismo; ella está en la base de muchas religiones antiguas, como el budismo, la teosofía, el rosacrucismo, etc.  

La reencarnación no podía ser explicada abiertamente por Jesús, porque no era aún oportuno, en razón de la ignorancia del pueblo, pero el Maestro a ella se refiere, veladamente, en varios pasajes de los Evangelios:
  
Mateo 11, 15; Lucas 7, 24-30; Juan 3, 1-7. Juan 9, 1-3     

Krishna, en el BHAGAVAD GITA dice: 
"Así como el alma vistiendo este cuerpo pasa por los estados de infancia, juventud, virilidad y vejez, así en el tiempo oportuno, pasa de un cuerpo a otro, y, en otras encarnaciones vivirá otra vez".     

En los druidas, encontramos: 
"Fui víbora en el lago, cobra enfadada en la montaña; fui estrella, fui sacerdote. Desde que fui pastor, transcurrió mucho tiempo; dormí en cien mundos, me agité en cien círculos". 

En Corintios I, 15-19,  
"Si nuestra esperanza en Cristo, se  limita solamente a esta vida, somos los mas infelices de todos los tiempos".  
8.2  LA MUERTE ( DESENCARNACIÓN) 



Para sufrir sus experiencias en el mundo material, el Espíritu se une a un cuerpo carnal, a través del periespíritu, que le sirve de hilo. El cuerpo funciona como un instrumento de trabajo para la criatura. Es movido por una especie de fuerza motriz, derivada del "fluido vital". 

La muerte es la desorganización del cuerpo carnal. A medida que envejece, el se desgasta materialmente. Cuando ocurre la muerte física hay seguidamente el desligamiento entre el periespíritu y el cuerpo orgánico. Ese desprendimiento permite que la entidad retorne al plano espiritual, que es su verdadera patria. En el Espiritismo, a la muerte la denominamos "desencarnación". 

Luego después de la muerte del cuerpo carnal, el Espíritu pasa por una etapa de confusión en su nuevo estado. Esta situación se llama "perturbación" y va cesando gradualmente, variando en términos de tiempo de acuerdo con el nivel evolutivo del Espíritu. 

Poco a poco el desencarnado va tomando conciencia de su nueva condición de Espíritu libre y su mente se va adaptando a la dimensión espiritual. Ante esa mejoría empieza a comprender el estado de libertad y anhela entonces progresar. Algunos Espíritus desencarnados se quedan en estado de perturbación por mucho tiempo. La perturbación es un estado psíquico transitorio cuya duración puede estar entre algunos minutos a muchos años. 


8.3   EL MUNDO  DE LOS ESPÍRITUS 


Después de la muerte física, las obras que realizara en el plano físico determinarán la situación de la vida que el Espíritu va a tener en el plano espiritual. 

En el intervalo de su existencia corpórea el Espíritu permanece por tiempo más o menos prolongado en el mundo espiritual, donde es feliz o infeliz de acuerdo  con el bien o mal que haya practicado. La vida espiritual es en verdad su verdadera vida, su estado definitivo. En ella progresa igualmente y adquiere conocimientos especiales que no podría adquirir en la Tierra. Es donde se prepara para las nuevas luchas en el campo de la materia hasta que se haya purificado y no tenga necesidad de nuevas  experiencias carnales. 

El Espíritu, después de desencarnado, habitará regiones espirituales con las cuales posea afinidad moral. Para facilitar el entendimiento de los que se están iniciando en el estudio de la Doctrina Espirita, hablaremos de esos lugares utilizando la forma como son concebidos por el pueblo. Pero les daremos las características difundidas, aceptadas y explicadas por el Espiritismo. 

8.3.1 El Infierno

El infierno es una expresión bíblica, usada por las religiones convencionales para designar las regiones espirituales donde habitan los malos Espíritus. La imagen que de él hizo la doctrina cristiana fue originada en el paganismo, perpetuada por los escritos de los poetas griegos. No teniendo el perfecto conocimiento y entendimiento de la vida espiritual ni de la justicia de Dios, se imaginó que los hombres malos sólo podrían merecer un castigo eterno. 

La Doctrina Espirita nos vino a esclarecer sobre ese importante dogma de las penas eternas, difundida por las religiones oficiales de la época. Enseña que el infierno es la morada temporal de las entidades primitivas y malignas, enemigas de los principios del Bien y reveladas contra la misericordia de Dios. En esas regiones permanecen transitoriamente las almas de los que se complacen en el asesinato, el hurto, la mentira, la lujuria y las bajas pasiones humanas. 

Los Espíritus desencarnados que van para esas regiones astrales no se quedan en ellas definitivamente como en un principio se pensó. Ellos permanecen allí por periodos variables, hasta que surjan nuevas oportunidades de reencarnación. Todos los Espíritus inferiores, habitantes de las dimensiones de las tinieblas, tarde que temprano encontrarán su luz a través del esclarecimiento reencarnatorio. 

O sea, el infierno, o tinieblas según la Doctrina Espirita, es un estado de conciencia, vivido por aquellos cuyos defectos y sentimientos malos predominan en sus personalidades, que se inclinan por el mal y en él se complacen. Son solamente hermanos imperfectos e ignorantes, que tienen el infierno dentro de sus propias conciencias y que a través de nuevas oportunidades dadas por el Padre Celestial, a través de sucesivas experiencias encarnatorias, también alcanzarán la perfección. 

8.3.2 El Purgatorio

El purgatorio es un término usado comúnmente en el Catolicismo. Fue creado por la "necesidad" de abrigar a las almas de los que no eran muy malos para habitar el infierno, ni tan buenos para merecer el cielo. En las obras espiritas accesorias se optó convencionalmente por denominarlo bajo la expresión de "Umbral" y se dice que es la región espiritual purgatoria próxima a la Tierra. La mayoría de los recién desencarnados pasan un periodo más o menos largo en este lugar, o situación síquica, a fin dereflexionar sobre sus obras. El Umbral es una dimensión de mucho sufrimiento. Alberga gran número de entidades en condiciones de dolor y angustia. Allí se instalan las colonias socorristas, tales como "Nuestro Hogar" y otras que están en la narración de la literatura mediúmnica, para amparar a los Espíritus que son recogidos en esa situación. Allan Kardec dice que el purgatorio de los Espíritus también puede ser los mundos de expiación. 

"El purgatorio no es, por tanto, una idea vaga e incierta: es una realidad material que vemos, tocamos y sufrimos. El se encuentra en los mundos de expiación y la Tierra es uno de ellos. Los hombres expían en ella su pasado y su presente en beneficio de su futuro" - (Allan Kardec - El Cielo y el Infierno, Cáp. V, ítem 4).                   

8.3.3 El Paraíso

Es la región espiritual donde moran los Espíritus puros y los buenos Espíritus, que ya adquirieron saber y moralidad. Esos planos son denominados popularmente de "paraísos" ó "colonias de luz". 

 Algunos Espíritus que habitan esas regiones están libres de encarnaciones, otros no. Los Espíritus puros pueden reencarnarse en mundos más o menos atrasados, para cumplir misiones. 

Entre tanto, no son mundos de contemplación como nos acostumbraron a pensar. Al contrario, son lugares de trabajo y acción en el campo del Bien y del Saber. Es donde el Espíritu experimenta la verdadera felicidad. 

"La felicidad de los Espíritus bienaventurados no está en la ociosidad contemplativa, que sería, como frecuentemente se dice, una eterna y fastidiosa inutilidad. 
"... La suprema felicidad consiste en disfrutar todos los esplendores de la Creación, que ningún lenguaje humano puede describir y que la más fecunda imaginación no podrá concebir. Consiste en el conocimiento y comprensión de todas las cosas, en la ausencia de cualquier sufrimiento físico y moral, en la satisfacción íntima, en la serenidad del Espíritu que nada altera, en el amor que une a todos los seres y por tanto la ausencia de 
todo el aborrecimiento proveniente de la relación con los malos, y por encima de todo la visión de Dios y en la comprensión de sus misterio revelados a los más dignos" - (Allan Kardec - El Cielo y el Infierno, Cáp.. III, ítem 12).   

8.4.3 Reencarnación y Mundo Moderno 

En gran parte del mundo occidental, la doctrina de la reencarnación goza aún de una aceptación masiva. Los estudiosos de la espiritualidad creemos que se debe a varias razones que propongo analizar: 

• Existe un gran desconocimiento sobre el tema y lamentablemente, se combate aquello que en realidad no se logra comprender. Esta falta de entendimiento se debe, por un lado, a la difusión relativamente escasa que ha tenido la verdadera filosofía de la trasmigración de las almas y por otro, a la utilización errónea que le han dado algunos pseudo-místicos. 

• A su vez, las religiones ortodoxas se han encargado de cerrar las puertas del más, allá, impidiendo su análisis y libre interpretación por parte de sus fieles. Han combatido incansablemente a la reencarnación desde épocas inmemoriales, sea a través de edictos y concilios o mediante la excomunión, la represión e incluso, la muerte. 

• El temor a lo desconocido y a lo aparentemente nuevo es otra razón para el escepticismo, la inseguridad y la duda. El hombre tiene que abrir su conciencia e intentar acercarse a aquello que en primera instancia no comprende, para no frenar su propia evolución. 

• El mundo moderno, luego de haber estado anclado en ciertos aspectos de la búsqueda del saber por los dogmas religiosos, tuvo una liberación mediante las ciencias. Hoy en día, se toma como real sólo aquello que puede ser comprobado científicamente. Esto significa que abandonamos un dogma espiritual para sumergirnos en otro dogma, de tipo racional. Nuestra percepción de la realidad corre de extremo en extremo, sin poder hallar el punto medio. 

• Hoy en día, pese a la libertad de creencias y pensamientos, el ser humano mantiene el arquetipo del miedo junto a una negación casi instintiva de la reencarnación. Y no es lógico negar lo que no se ha comprendido: esto es necedad. 

Sin embargo, hubo, hay y habrá quienes han tenido experiencias de vidas pasadas, ya sean espontáneas, en sueños o en visiones. El ejemplo másclaro es el que experimentamos cuando sentimos que ya conocemos de antemano a una persona la primera vez que la vemos. Pero el temor al hecho de ser diferentes hace que enseguida reprimamos esta experiencia para no dar muestras de un supuesto desequilibrio mental, que en realidad no existe. ¿Quién puede determinar con exactitud el límite entre la maginación y la verdad? 


misdudas@estudandoespiritismo.com



domingo, 7 de noviembre de 2010

PRINCIPIOS BASICOS DE LA DOCTRINA ESPIRITA

EL ESPIRITISMO ES UNA DOCTRINA ESPIRITUALISTA, DE CARACTERÍSTICAS PROPIAS Y, COMO DOCTRINA, TIENE PRINCIPIOS BÁSICOS, CLARAMENTE DEFINIDOS, POR LOS CUALES SE NORTEA Y EN LOS CUALES APOYA LAS VERDADES QUE PROCLAMA. 


"La prueba de la existencia de Dios la tenemos en el siguiente frase: no hay efecto sin causa. Vemos constantemente una inmensidad de efectos, cuya causa no está en la Humanidad, ya que la Humanidad es impotente para producirlos, o, siquiera, para explicarlos. La causa está por encima de la Humanidad. Es la causa que se llama Dios, Jehová, Alá, Brhama, Fo-hi, Gran Espíritu, etc."- Allan Kardec, en OBRAS PÓSTUMAS. 
La inteligencia finita del Hombre, para comprender, tiende a limitar, restringir, circunscribir, calificar. Definir es siempre peligroso. En el intento de entender y aceptar la Divinidad, el Hombre crea atributos para DIOS, pero, en verdad, no puede aún comprenderlo ni entenderlo en su esencia y naturaleza íntima, como advirtieron los Espíritus Superiores a Kardec (El Libro de los Espíritus, pregunta No. 10). Pero puede respetarlo y amarlo, puede sentirlo en el corazón, dentro de su ser.

Por eso mismo, muchos preguntan si Dios existe, pues la Ciencia lo niega y el Materialismo lo desconoce. Entre tanto, es una ley científica, la de que no hay efecto sin causa, que prueba la existencia de Dios. De hecho, todo cuanto existe no es obra del Hombre, tiene que tener una causa: DIOS. 

A un pobre beduino, ignorante, que oraba mucho a DIOS, alguien le preguntó cómo podía creer en él. "Por sus obras," dijo. Y explicó:

-"¿Usted no conoce el origen de una joya por el arte del joyero? 

¿No sabe de quien es una carta, por la letra de quien la remite? 

Afirmas que un camello y no un perro pasó por el camino, ¿mirando simplemente el rastro dejado por el animal?

-"De esa manera, sé que Dios existe, por sus obras".

-"¿Cómo? Explique mejor".

-"Es muy fácil: Las estrellas en el cielo no son obra de los Hombres, que allá no podría haberlas colocado. Luego, sólo puede ser obra de DIOS, y, por tanto, él existe.”

Si hay creación, debe existir el Creador. El Orden Universal no habría sido hecho, si no hubiese la Mente Creadora y organizadora, verdad que Kant definió "como la más antigua, la más clara y la más adaptada a la común razón humana"

Dios existe y cada pueblo lo concibe a su manera y dentro de cada pueblo muchos lo entienden a su manera, de ahí, por qué en la mente del hombre, la idea de Dios varía hacia el infinito.  

La Bruyére dijo: "la imposibilidad en que me veo de probar que Dios no existe, me prueba su existencia". Decía Víctor Hugo: "DIOS existe, pues, de lo contrario, ¿cómo nosotros existimos?".

No debemos limitar el concepto de la Divinidad, en solamente uno de sus aspectos, ni atribuir al Creador, las perfecciones e imperfecciones de lo Creado. Entretanto, para mejor sentir a Dios, nosotros le conferimos ciertos atributos, comenzando por la definición que le dieron los Espíritus Superiores: "DIOS es la inteligencia suprema y la causa primaria de todas las cosas".

7.1 – EXISTENCIA DE DIOS

DIOS es la inteligencia suprema porque, si hay orden en el Universo, hay necesariamente una inteligencia responsable por El. El efecto es el resultado de una causa, luego, el efecto inteligente tiene una causa inteligente. La grandeza del Universo, el conjunto armonioso y sabio de las leyes eternas muestra una inteligencia poco común, orientando y conduciendo todas las cosas.

DIOS es infinito y eterno, pues no tuvo comienzo ni tendrá fin; es lo Increado y lo Absoluto. Porque sus leyes no cambian nunca, ni se derogan, es inmutable. La temporalidad, donde hay cambios y movimiento, es incompatible con la inmutabilidad, eternidad, atributos de la perfección. 
DIOS es inmaterial, esto es, puro Espíritu y como tal, enseñaba Jesús, debe ser adorado. Forzosamente es único, pues si otro existiese, no sería Dios, habría más dioses disputando su poder. 
Es soberanamente bueno y justo, pues el padre y juez imparcial, no crea el mal, solamente establece la ley, cuya trasgresión da siempre lugar al reajuste. Jamás niega la oportunidad del rescate de las faltas, que, deberán ser pagadas, porque si la siembra es libre, la cosecha es obligatoria. 
DIOS está inmanente (presente) en todas las cosas, pero no se confunde con ellas, trasciende, es distinto a ellas.  

Por todas sus características supremas, se entiende que Dios es omnisciente (todo sabe), omnipotente (todo puede) y omnipresente (está al mismo tiempo e todos los lugares). 
DIOS, (lo increado) es, y nosotros (la Creación) somos, existimos.

DIOS está en todo (inmanencia) y se manifiesta por la Vida y por el Amor, pero su Creación no es Él (trascendencia); siendo DIOS causa y no efecto, "las obras de Dios no son el propio DIOS, como el cuadro no es el pintor que lo concibió y lo ejecutó".  ALLAN KARDEC, "El Libro de los Espíritus", Pregunta 6.

DIOS existe dice el Espiritismo, porque consta de la Revelación, porque lo comprende nuestra razón y porque los hechos lo comprueban.

Comprender a DIOS es imposible, entonces sintámoslo, porque DIOS es eterno Amor es Altruismo, DIOS se da en amor a todas las criaturas. 


7.2   EXISTENCIA Y SUPERVIVENCIA DEL ESPÍRITU 

El Hombre es, esencialmente, un Espíritu inmortal, que no desaparece con la muerte orgánica, con el perecimiento del cuerpo físico. Sin embargo, millares de seres no creen en la inmortalidad del Espíritu y la ciencia, a pesar de todas las pruebas evidentes y experimentales al respecto, continúa afirmando: "Nada encontramos que justifique la creencia en la supervivencia. Es una hipótesis simpática y agradable, pero improbada".


La inmortalidad del Espíritu resulta comprobada por el laboratorio Mediúmnico del Espiritismo, cuyas sesiones prácticas traen hasta nosotros los mal llamados "muertos", nada más y nada menos que las criaturas humanas desencarnadas, aún perfectamente vivas, con todas las características que las distinguían, en éste mundo, cuando se hallaban en cuerpos físicos.

Factor importante, principio elemental de toda doctrina espirita, el Espiritismo comprueba, sin dogmas, sin misterios, racionalmente, la supervivencia del Espíritu, gracias al cual construye el sistema con que explica, hasta donde lo permiten las limitaciones de la inteligencia humana, el mundo en que vivimos y el mecanismo de su evolución.

Científicos de los más notables, no espiritas, realizaron experiencias rodeadas de todos los cuidados necesarios para la comprobación de los fenómenos y afirmaron con coraje, su legitimidad y por consiguiente, la inmortalidad del Espíritu: Charles Richet, William Crookes, Frederico Zoellner, Camilo Flammarión, César Lombroso, Ernesto Bozzano, Frederico Myers, William James,  Cromwell Varley, Alexandre Aksakof, Paul Gibier, William Barret, Oliver Lodge, James Hyslop, William Crawford, Frank Podmore, Roberto Hare, August de Morgan, J. Maxwell, Eugene Osty, Gustavo Geley, Gabriel Delanne, Albert de Rocha, Enrico Morselli y muchos otros.

Numerosos, como sabemos, los fenómenos mediúmnicos comprueban, a su manera, la supervivencia del Espíritu, pero lo que torna la evidencia mayor, si así podemos decir, es lo de la ectoplasmia, o sea, el fenómeno de los efectos físicos o de materialización. La historia del Espiritismo registra muchos casos de materializaciones, siendo más conocidos los siguientes:

a)- Del Espíritu KATIE KING que, en vida, fuera Annie Owen Morgan, hija del pirata inglés Morgan, teniendo como médium la notable Florence Cook, y como experimentador el gran sabio inglés William Crookes que, durante años, convivió con KATIE y cuyas observaciones fueron publicadas en el libro "Hechos Espiritas";

b)- Del Espíritu Estela Livermoore que, por seis años, se presentó al marido y amigos, como si viva estuviera para el mundo físico, gracias a la mediumnidad de Kate Fox, la heroína de Hydesville;

c)- De los Espíritus Nepenthes y Yolanda, ambas de gran belleza, teniendo como médium a Elizabeth d'Esperance, que narra los fenómenos en su libro "En el País de las Sombras";

d)- Del Espíritu Señora Testa, fenómeno ocurrido con la médium Eusapia Paladino, en Italia; 

e)- De los Espíritus Juan y Raquel Figner, hija de Frederico Figner, que convivió con la pequeña materializada, gracias a la médium Ana Prado.

En verdad, nadie muere, puesto que al desencarnar, dejando en el sepulcro el cuerpo material, el Espíritu vuelve al mundo invisible, a la patria espiritual, más vivo que nunca, guardando sus características, ni peor ni mejor que cuando se hallaba en la Tierra. La vida como la llamamos, no comienza en la cuna, ni termina en la tumba. Nacer y morir son episodios de la Evolución, que se repiten con el correr de los siglos, hasta que no tengamos más necesidad de reencarnar en este mundo.

7.3  REENCARNACIÓN 

El progreso continuo e incesante es condición inherente del principio espiritual, el principio inteligente del Universo; en esa condición, el debe utilizar, a medida que evoluciona, cuerpos físicos cada vez más perfeccionados y aptos, lo que determina la evolución de las especies, dentro de las coordenadas básicas del transformismo.

Se comprende de esta manera, que la evolución no podría transcurrir en el limitado espacio de tiempo de una o algunas vidas humanas, por más largas que fuesen, de ahí las repetidas oportunidades reencarnatorias, que permiten al espíritu millares y millares de experiencias en el cuerpo físico. Esas vivencias van ampliando cada vez más, su caudal de conocimientos, en cuanto el Espíritu realiza, también la reforma íntima, la iluminación interior, rescatando por el dolor o por el bien, que haga, desinteresadamente, los errores del pasado.

La doctrina de las vidas múltiples explica la justicia de la Evolución; a la luz de la palingenesia comprendemos el mecanismo sabio de la Vida, entendemos el Mundo de bellezas y miserias en que vivimos.

Como los fenómenos mediúmnicos, también la reencarnación está en la tradición religiosa de los pueblos más antiguos, cabiéndole al Espiritismo, darle el realce que los conocimientos científicos de la época le permiten.

La reencarnación no podía ser explicada abiertamente por Jesús, porque no era aún oportuno, en razón de la ignorancia del pueblo, mas el Maestro a ella se refiere, veladamente, en varios pasajes de los Evangelios: el ciego de nacimiento (Juan 9, 1-41); Juan Bautista era Elías (Mateo 11, 7- 15; Lucas 7, 24-30; 16/16); la piedra de tropiezo (Marcos 9, 42-48; Mateo 18, 6-11; Lucas 17, 1-2; episodio de Nicodemos (Juan 3, 1-2).

La reencarnación no es una doctrina establecida por el Espiritismo, que solamente le dio nueva coloración y explicaciones más completas, con relación a su mecanismo; ella está en la base de muchas religiones antiguas, como el budismo, la teosofía, el rosacrucismo, etc.  "Nacer, vivir, morir, renacer  y progresar siempre, tal es la ley".

7.3.1 Ley de Causa y Efecto

La Ley, compréndase, no nos impone las reencarnaciones millares de veces, ni las hace dolorosas y difíciles, nosotros mismos somos quienes nos imponemos esa situación, por la falta de vigilancia  o por los actos contrarios a ella, que, libremente practicamos. Actuamos en función de principios inalterables, tales como el libre albedrío, cuyo mal uso nos acarrea la obligación del rescate por fuerza de la ley de causa y efecto: los débitos acumulados constituye el efecto de la causa, lo que resulta sin duda, no la fatalidad, más sí un determinismo, o sea la obligatoriedad de la cosecha, porque, como dice André Luiz,

"Si supiéramos sudar en el trabajo honesto no precisaríamos sudar y llorar en el rescate justo".

El Creador concede a sus hijos, el libre albedrío, o sea, la libertad de actuar como bien lo consideren. No obstante, todas esas acciones están sujetas a una ley natural de justicia, llamada de "causa y efecto", "acción y reacción" ó "siembra y cosecha". Es por medio de esta ley que somos responsables por todo cuanto hagamos al prójimo y a nuestro propio Espíritu. 

Libre es la siembra de las actitudes, pero, obligatoria es la cosecha de sus consecuencias. Una mala acción que perjudique al prójimo o a nosotros mismos, resultará una reacción contraria de igual intensidad. Esta es una manera sabia de la Ley de enseñar para no repetir el error. La Ley no castiga, corrige. 

El principio de causa y efecto no fue creado por el Espiritismo. El es una de las leyes de la Física promulgada por el sabio Isaac Newton, que tiene el siguiente enunciado:

"A toda acción realizada en un determinado sentido, corresponderá una reacción de la misma intensidad y dirección opuesta". 

Muchos sufrimientos de personas o pueblos que se observan en la actualidad, son perfectamente explicados por el mecanismo de la acción y reacción de la Ley de Dios. Malas obras, de encarnaciones
pasadas en este u otros mundos, provocan cosechas desagradables en la presente existencia. Del mismo modo, si el Bien fuere objeto de preocupación de las criaturas, el futuro guardará para ellas una situación de paz, satisfacción y felicidad.

El dolor moral o físico debe ser encarado sin rebeldía, pues generalmente son rescates o pruebas necesarias para el adelantamiento del Espíritu. La aceptación de los propios dolores produce alivio moral y ayuda en la solución definitiva del problema. Sólo el esclarecimiento puede sacar al Hombre del estado de rebeldía frente al sufrimiento. La fe raciocinada es escudo seguro en las aflicciones por las cuales necesitamos pasar.

Poseedores de este conocimiento correctivo de la Ley, nosotros, seres humanos, debemos empeñarnos en acciones de justicia para con el prójimo, estimulando así la Ley Divina a favor de nosotros mismos.

"Pero los males más numerosos son los que el hombre crea llevado por sus vicios, los que se originan en su orgullo, su egoísmo, su ambición, su codicia, los que nacen de todos los excesos; son causa de las guerras y de todas las calamidades que ellas acarrean: disensiones, injusticias y opresión del débil por el fuerte, así como de la mayor parte de las enfermedades". - (Allan Kardec - EL GÉNESIS, Cáp. III, ítem 6). 
7.4   PLURALIDAD DE LOS MUNDOS HABITADOS

"Que vuestro corazón no se turbe. Creéis en Dios, creed también en mí. Hay muchas moradas en la casa de mi Padre; si así no fuera, yo ya os lo hubiera dicho, porque me voy a preparar el lugar para vosotros y después que me fuere, y os prepare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que en donde yo esté, estéis también vosotros. (San Juan, Cáp. XIV, v. 1, 2 y 3).

La casa del Padre es el Universo; las diferentes moradas son los mundos que circulan en el espacio infinito y ofrecen a los Espíritus encarnados estancias apropiadas a su adelanto.

De la enseñanza dada por los Espíritus resulta que los diversos mundos están en condiciones muy diferentes los unos de los otros, en cuanto al grado de adelanto o de inferioridad de sus habitantes. Entre ellos los hay cuyos moradores son inferiores aún a los de la Tierra, física y moralmente; otros están en el mismo grado y otros le son mas o menos superiores en todos conceptos. 
Hace más de un siglo viene el Espiritismo afirmando la existencia de otras civilizaciones esparcidas por el Universo. Los mundos estarían distribuidos en consonancia con el estado espiritual en el que se encuentran los grupos humanos que en ellos habitan. De esta manera, hay, "mundos primitivos destinados a las primeras reencarnaciones del alma humana; mundos de expiación y pruebas donde domina el mal; mundos de regeneración, en los cuales los Espíritus que aún tienen que expiar activan nuevas fuerzas, reposando de las fatigas de la lucha; mundos dichosos, donde el bien se sobrepone al mal, mundos celestes o divinos, habitados por Espíritus depurados, donde exclusivamente reina el bien. La Tierra pertenece a la categoría de los mundos de expiación y de pruebas, razón por la cual ahí vive el hombre a merced de tantas miserias" (EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO, Allan Kardec, Cáp. III). 
7.5  COMUNICACIÓN ENTRE LOS DOS MUNDOS 
(El físico y el espiritual)

Los Espíritus viven, ya en la Tierra como encarnados, ya en el espacio como desencarnados, pero, los intereses recíprocos de todo orden, que los unen, hacen con que se comuniquen, no obstante situados en planos diferentes de vibración, por medio de la mediumnidad, facultad orgánica de la que son dotados todas las criaturas, en mayor o menor grado de desenvolvimiento.

De esta manera, hay un intercambio activo y continuo de ideas y aún de intereses materiales, que asegura el permanente contacto entre los dos mundos, prueba evidente de la supervivencia del Espíritu al perecimiento del cuerpo material, de que se servía, cuando se encontraba en la Tierra.


La vida en verdad, es continuada y todo cuanto presenta de grandeza o de miseria retrata, por igual, las dos comunidades, que interactúan constantemente entre sí, íntimamente ligadas por el origen e ideas.

Es una obligación del Espiritismo dar a conocer el mecanismo de esas revelaciones, estudiando las leyes que las rigen y mostrar la necesidad de someter todas las manifestaciones a la dirección y control de personas esclarecidas, estudiosas y moralizadas.

Disciplinando la mediumnidad, estudiando y controlando los fenómenos, que la causan, el Espiritismo esclarece, en términos técnicos, correctos y simples, el mecanismo de la comunicación entre los encarnados y desencarnados, ofreciendo a los hombres los medios seguros de convivencia con los que ya partieron, mostrándoles como hacer provechoso y útil ese intercambio.


El intercambio con nuestros hermanos de la espiritualidad también nos proporciona preciosas enseñanzas, por los mensajes recibidos de entidades elevadas y que constituyen advertencia, consejos, derroteros seguros para nuestras vidas, sujetos como estamos a difíciles pruebas, individuales y colectivas.


EN   RESUMEN:

Los principios básicos de la doctrina espirita, de los que jamás se podría despojar, sin perjuicio de la unidad de su esencia o estructura y naturaleza, muestran, a la plena satisfacción, los aspectos en los que se manifiesta, para abrazar una concepción total del Mundo, sintetizada en aquello que se puede denominar de sus coordenadas maestras: CIENCIA, FILOSOFÍA Y RELIGIÓN.



En la conclusión VII de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, Kardec expuso:

"El Espiritismo se presenta bajo tres aspectos diferentes: el de las manifestaciones, el de los principios y el de la filosofía que de ellas resultan y de la aplicación de esos principios".

Hay por tanto una conexión mutua entre los fenómenos de la Vida, porque todo en la naturaleza se encadena por hilos que aún no podemos comprender y tiende para la Unidad conforme dijeron los Espíritus a Kardec (P. 604 y 607, de L.E.).

Así, el espiritismo prueba, experimentalmente, la SUPERVIVENCIA del Espíritu y muestra su origen y naturaleza, acordes con los principios básicos de la evolución. Es ciencia de la comunicación entre los encarnados y desencarnados y de los fenómenos que de ella se desprenden.   

Demuestra que el Espíritu, por su naturaleza, es responsable, de ahí, las REENCARNACIONES determinadas por la necesidad de rescate y corrección de desvíos en relación con la Ley, atendiendo a que la libertad (libre albedrío) tiene sus límites y el cúmulo de errores y trasgresiones implica la constitución del mal uso del libre albedrío y éste en el determinismo, a la que se ve sujeto y obligado el Espíritu. El Espiritismo es entonces, Filosofía.

Concluye, al final, que, siendo el hombre un ser moral, debe aceptar como consecuencia de los principios científicos y filosóficos que rigen la Vida, la existencia de DIOS, - la inteligencia suprema y causa primera de todas las cosas -, del Hombre, también, de ahí la justificación de su adoración, del culto interior en el templo del corazón y de la conciencia y del respeto, para un recto vivir, conforme a sus leyes eternas de Fraternidad, de Justicia, de Amor, así el Espiritismo es  RELIGIÓN.  



Ocúpate con celo y perseverancia del trabajo que has emprendido con nuestro concurso, porque este trabajo es nuestro. En él hemos sentado las bases del nuevo edificio que se eleva, y que un día reunirá a todos los hombres en un mismo sentimiento de amor y caridad.”
(Los Espíritus superiores – El Libro de los Espíritus – Prolegómenos)




domingo, 10 de octubre de 2010

LA DOCTRINA ESPIRITA

Allan Kardec definió el Espiritismo como "La Ciencia que trata de la naturaleza, del origen y del destino de los Espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal"   - (Qué es el Espiritismo).


Y afirmaba el Codificador: "El Espiritismo es al mismo tiempo, ciencia experimental, doctrina Filosófica y ciencia práctica, tiene su esencia en las relaciones que se establecen con los Espíritus. Como filosofía, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de esas relaciones".


Canuto de Abreu, texto en facsímile de El Libro de los Espíritus, primer centenario, 1957 dice: "El Espiritismo, en la fase de doctrina científica (1848 - 1857) fue Revelación Divina como hecho de iniciativa de los Espíritus Superiores independientemente de la voluntad humana. En la fase de doctrina filosófica (1857 - 1864) fue consecuencia de las instrucciones de los Espíritus Superiores deducida por el Hombre. En la fase de doctrina religiosa (después de 1.864) fue la aplicación hecha por el hombre de la Doctrina Espirita de 1.857 a los fundamentos de la Religión Natural"

Tenemos que, la Doctrina Espirita, inseparable en sus tres aspectos así debe ser estudiada, comprendida y practicada: ella esclarece, comprueba y demuestra, racionalmente la naturaleza espiritual del Hombre y su glorioso destino.

El Espiritismo es completo como Doctrina: Como Ciencia, nos prueba que la vida es eterna, transcurriendo en planos diferentes, siendo la espiritualidad, nuestra verdadera patria; como filosofía nos explica el mecanismo de la evolución y las leyes que regulan las relaciones de las almas, en su eterno caminar hacia Dios, sujetas a reencarnaciones periódicas, al determinismo dictado por la Ley de causa y efecto como producto del mal uso del libre albedrío; y como Religión natural, ilumina nuestro comportamiento en el mundo de las formas físicas, aumentando nuestro discernimiento del bien y del mal y mostrando nuestra responsabilidad en la selección de los caminos, para alcanzar los objetivos de la creación y la felicidad, con la perfección moral.

Y afirma el Maestro de Lión que para mejor caracterizar a la Doctrina Espirita, la debemos considerar bajo tres aspectos iniciales: origen, constitución y naturaleza. En cuanto al origen, la Doctrina no es una obra personal, no proviene de un sólo Espíritu, ni fue recibida a través de un sólo médium.


En cuanto a la constitución (estructura), que comprende la enseñanza de los Espíritus Superiores (generalidades) y el desenvolvimiento de la Doctrina (aplicación a las necesidades y problemas de la vida misma), ella es auténtica, no exclusivista, relativista, y racionalista por excelencia. 
En cuanto a la naturaleza se destaca por su sentido progresista (acompaña a la evolución general de la ciencia) y de consistencia (no modifica su contenido esencial), pues es, simultáneamente, dinámica y    estable.

6.1   EL ESPIRITISMO  COMO FILOSOFÍA 

El Espiritismo es una Doctrina esencialmente filosófica, no obstante sus principios sean comprobados experimentalmente, lo que le confiere también el carácter científico.

Cuando el Hombre pregunta, interroga, piensa, quiere saber el "cómo" y él "por qué" de las cosas, de los hechos, de los acontecimientos, nace la FILOSOFÍA, que nos muestra lo que son las cosas y por qué son las cosas lo que son.
El carácter filosófico del Espiritismo está, en el estudio que hace del Hombre, sobre todo del Espíritu, de sus problemas, de su origen, de su destino. Ese estudio lleva al conocimiento del mecanismo de las relaciones de los Hombres que viven en la Tierra, con aquellos que ya se despidieron de ella, temporalmente, por la muerte, estableciendo las bases de esa permanente relación, demostrando la existencia, incuestionable, de algo que todo crea y todo comanda, inteligentemente - DIOS.

Definiendo las responsabilidades del Espíritu, tanto reencarnado como desencarnado, el Espiritismo es Filosofía, una regla moral de vida y comportamiento para los seres de la creación, dotados de sentimiento, razón y conciencia.

La Filosofía Espirita nos muestra que:

"La ley natural es la ley de Dios; la única verdadera para la felicidad del hombre. Ella le indica lo que él debe hacer o no hacer, y se hace infeliz si de ella se aparta".  - (Allan Kardec, Pregunta 614, de El Libro de los Espíritus).
Como ser moral consciente, el Hombre tiene libertad con responsabilidad, y es eso lo que la Filosofía Espirita le muestra con claridad, a la luz de la Doctrina de las vidas sucesivas, de la reencarnación, de la ley de causa y efecto, del libre albedrío. 

Es una filosofía de amor y de bondad, de tolerancia y de solidaridad, de consecuencias religiosas:

"El Espiritismo como Filosofía conduce, así, a la Moral Espirita, que no es otra sino la propia moral evangélica, racionalmente explicada, enteramente desembarazada de las interpretaciones teológicas y místicas". - (J. Herculano Pires,  "El Espíritu y el Tiempo").

6.2   EL ESPIRITISMO COMO CIENCIA

El Espiritismo pasa de la Filosofía a la Ciencia, cuando confirma por la experimentación, los conocimientos filosóficos, que difunde. De hecho, hay, en el Espiritismo, la fenomenología, que debe ser probada por medios y métodos científicos. 

El Espiritismo, en el cuadro general del Espiritualismo, es positivo y consciente, no se pierde en hipótesis metafísicas y constituye un proceso triple de conocimiento: filosófico, científico, religioso (moral).

"La Filosofía se basa en el conocimiento de la esencia que explica e indaga las cosas, la individualidad y la personalidad del hombre. Es indiscutible que, para el estudio del Nuevo Espiritualismo, es necesario conocer los principios esenciales de la Filosofía. ¿Por qué es necesario ese conocimiento? Porque la Doctrina Espirita está estrechamente ligada a la filosofía espiritualista, sin la cual no podríamos comprender exactamente los valores y el alcance de la teoría y práctica del ESPIRITISMO. - (Humberto Mariotti, en "El Hombre y la Sociedad en una Nueva Civilización).

Como Filosofía trata del conocimiento frente a la razón, indaga sobre los principios, las causas, investiga el Espíritu, en fin, interpreta los fenómenos; la Ciencia, los prueba. 
Los hechos ó fenómenos Espiritas, son producidos por los espíritus desencarnados, son la sustancia misma de la Ciencia Espirita y su objeto es estudio y conocimiento de esos fenómenos, para la fijación de las leyes que los rigen. Ellos constituyen el medio de comunicación entre nuestro mundo físico y el mundo espiritual, aunque de características diferentes, pero que no impiden el intercambio que siempre hubo, entre los vivos y los muertos, según la terminología usual.

Infelizmente, la Ciencia académica, por preconcepto y orgullo, no se dispone aún a un estudio sistemático y profundo del fenómeno espirita, alegando que no puede hacerlo, cuando y donde desea y en la cantidad necesaria, lo que revela, simplemente, desconocimiento completo del asunto. El fenómeno espirita tiene características propias, que no pueden ser desatendidas, pues lidiamos, en este caso, con inteligencias, encarnadas y desencarnadas, con libre albedrío, razón y conciencia.

Las Casas Espiritas, promoviendo reuniones mediúmnicas, aunque sin propósito de investigación científica, recogen mensajes de los Espíritus Superiores, que nos permiten conocer, en parte, el mecanismo de las comunicaciones entre los dos mundos, ordenando y disciplinándose así, la mediumnidad.


Un aspecto importante del Espiritismo es que, sin propósito competitivo, él alcanza todas las formas de conocimiento del mundo actual, lanzando luz sobre muchos problemas de las ciencias físicas, biológicas, sociológicas, médicas, políticas, jurídicas. Por ello, Kardec dijo:

 "El Espiritismo y la Ciencia se complementan el uno con la otra; la Ciencia, si el  Espiritismo, se halla imposibilitada para explicar ciertos fenómenos, únicamente por las leyes de la materia; el Espiritismo sin la Ciencia, quedaría sin apoyo y examen" - (El Génesis).
 

La Ciencia Espirita se clasifica, así, entre las ciencias positivas o experimentales y se vale del método analítico o inductivo, porque observa y examina los fenómenos mediúmnicos, hace experiencias, los comprueba. Su objeto es el Espíritu, el principio inteligente del Universo. 
Gracias al Espiritismo como ciencia, desaparece el viejo antagonismo, el eterno divorcio de la ciencia con la fe, pues no más se trata, ahora, del espiritualismo utópico, de los dogmas, de las creencias, de lo sobrenatural y de lo místico; es la propia razón, el lúcido raciocinio, la lógica abierta, que forman, al lado de una vasta fenomenología, cada día más exuberante y comprobada, el substrato mismo, de la ciencia psíquica. De hecho,  
  
"La nueva ciencia espiritualista no es, pues, una obra de imaginación; es el resultado de largas y pacientes investigaciones, el fruto de innumerables investigaciones. Los hombres que las emprendieron son conocidos en todas las esferas científicas: son portadores de nombres célebres y respetados" - (León Denis, "En lo Invisible").

Opinión que igualmente expresa en "El Fenómeno Espirita", otra de sus monumentales obras:

"El Espiritismo es una Ciencia, cuyo fin es la demostración experimental de la existencia del alma y su
inmortalidad, por medio de las comunicaciones con aquellos a los cuales impropiamente se les ha
llamado muertos". 

En resumen: La Doctrina Espirita es ciencia cuando comprueba experimentalmente, la existencia del Espíritu y su sobrevivencia al abandonar el cuerpo carnal. Esa comprobación se da por medio de los fenómenos espiritas, observados en las reuniones mediúmnicas.

6.3   EL ESPIRITISMO COMO RELIGIÓN 


Siempre se consideró religión (de relegere, que significa  "tratar con las cosas de Dios", o de  religare, esto es, unir el hombre a Dios, o mejor llevarlo de regreso a Dios) el culto instituido y formal, con su templo ó iglesia, sus imágenes, su ritual, su jerarquía sacerdotal, sus dogmas, mitos y creencias. En ese sentido el Espiritismo no es religión.

Por eso, Kardec, orientado por los Espíritus Superiores, estableció primeramente, los fundamentos filosóficos y científicos de la Doctrina Espirita, ya que conocía bien a los hombres, con su espíritu de imitación, sus debilidades y su gusto por lo exótico  y porque no se trataba de fundar una religión más, capaz de satisfacer a los sentidos y los sentimientos superficiales de la criatura, pero sí las necesidades íntimas del alma, sólo más tarde fue publicado EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO.
Sin embargo, el Codificador esclarecía, en su discurso del 2 de noviembre de 1.868, en la Sociedad Espirita de París que 

"Sin duda, en el sentido filosófico, el Espiritismo es una religión, y nosotros nos ufanamos de eso".  

Así, comprometido el Espiritismo en demostrar la necesidad de la urgente reforma íntima del hombre, esclareciéndolo en cuanto a su origen y naturaleza, y también con relación al progreso continuo del espíritu humano, no podía olvidar que, primordialmente, esa evolución se apoya en el sentimiento religioso de todas las criaturas, manifestados en actos de adoración y recogimiento en una conducta
moralmente elevada.

Era preciso, pues, despertar la conciencia de los hombres para Dios y la realidad del Espíritu inmortal; mostrar la responsabilidad de cada uno, de acuerdo con su nivel evolutivo, por su posición y actitud en la vida, proporcionando a todos, igualmente, el entendimiento amplio, pero sencillo, de las leyes naturales y divinas, que presiden la Evolución.

El Espiritismo es, por tanto, la Religión natural y científica, de la fe raciocinada, sin misticismos y secretos iniciativos, una forma integral y consciente de la conducta humana. La Religión, entendida como filosofía de consecuencias religiosas, es la fábrica invisible del carácter y del sentimiento, la soberana escuela de la formación moral del pueblo, dotando al espíritu de poderosas luces para el sublime viaje a la inmortalidad.

Religión de la fe razonada, nos muestra que fuera de la caridad no hay salvación, siendo preciso, que el hombre crea, y que sus actos estén de acuerdo con las leyes de Dios, de la fraternidad, de la bondad, del altruismo, de la humildad, del trabajo, de la tolerancia y de la solidaridad, en armonía con los semejantes y aún con los seres inferiores de la Creación. Como explicaba Descartes, cuanto más concebimos la perfección de una cosa, más debemos creer que su causa sea más perfecta aún.

En el Espiritismo, la religión no suprime la razón, porque la fe es razonada. Así, el carácter religioso de la Doctrina Espirita no entra en conflicto con su aspecto científico y mucho menos con sus postulados filosóficos. Los postulados de la Doctrina jamás negaron su aspecto religioso, y lo más importante de éste, es que conduce al hombre hacia su verdadero destino, a través de la reforma íntima, al reconciliarlo con las leyes divinas.

El carácter religioso del Espiritismo lo manifiesta irrefutablemente el propio Allan Kardec, en todas las obras de la Codificación Espirita.  

"EL ESPIRITISMO es fuerte porque se asienta sobre las propias bases de la Religión" - El Libro de los Espíritus. 

"EL ESPIRITISMO viene a confirmar las verdades fundamentales de la religión" - Qué es el Espiritismo.

"EL ESPIRITISMO reposa sobre las bases fundamentales de la Religión y respeta todas las creencias: uno de sus propósitos es despertar sentimientos religiosos en quienes no los posean, y fortalecerlos en quienes los tengan vacilantes" - El Libro de los Médiums.

"La Ciencia y la Religión son las dos palancas de la inteligencia humana: una revela las leyes del mundo material y la otra las del mundo moral, teniendo, tanto la una como la otra, el mismo principio: DIOS, razón, por la que no pueden contradecirse" - El Evangelio Según el Espiritismo.

"EL ESPIRITISMO viene a colocar un dique a la difusión de la incredulidad" - El Cielo y el Infierno.

"EL ESPIRITISMO lejos de negar o destruir el Evangelio, viene por el contrario, a confirmar, explicar y desenvolver, por la nuevas leyes de la naturaleza, que revela, todo cuanto el Cristo dijo e hizo" - EL Génesis.

"EL ESPIRITISMO no viene a destruir los hechos religiosos, no obstante los sanciona, dándoles una explicación racional" - Obras Póstumas.

“En pocas palabras, lo que caracteriza a la revelación espírita es su origen divino, con la iniciativa de los Espíritus y su elaboración, fruto del trabajo del hombre.” Allan Kardec – La Génesis – Cap. I





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